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Vinos, viñedos y buena mesa a una hora de la Ciudad: dos paradas obligadas en Campana

Finca Gamboa y Estancia Vigil ofrecen experiencias enoturísticas bien distintas sobre la Ruta 9 y en Los Cardales, con degustaciones, recorridas por las vides y gastronomía de autor a pocos kilómetros de Buenos Aires.

Por Florencia ZabalaTurismo serrano · 27 de septiembre de 2026 · hace 47 min

Te lo cuento mientras lo estoy viviendo: camino por la Ruta 9 con la ventanilla baja y, de golpe, el paisaje cambia. Pasamos los últimos tramos de cemento porteño y empiezan a aparecer los árboles, el verde más intenso y ese olor a campo que ya tenía medio olvidado. A la altura del kilómetro 65 de la Panamericana, casi sin aviso, aparece Finca Gamboa, una bodega que parece metida ahí desde siempre, aunque el proyecto es relativamente nuevo. Del otro lado, en Los Cardales, me espera Estancia Vigil, el refugio que Alejandro Vigil armó para traer a Buenos Aires un pedacito de su casa de Mendoza. Dos propuestas, un mismo partido, y las dos a menos de una hora y media de la Ciudad.

Finca Gamboa: una bodega con cava bajo tierra y caminatas entre las vides

La finca trabaja sobre todo con uvas cultivadas en el lugar, aunque también compra a productores de otras zonas. Lo que más me llamó la atención, cuando la recorrí, fue el sistema de elaboración por gravedad y la cava subterránea, que tiene una temperatura constante durante todo el año. La estructura se completa con una glorieta en medio de los viñedos y un salón dedicado al vino de unos 350 metros cuadrados. La bodega, según me explicaron, tiene una capacidad de más de 25.000 litros.

Para visitar Finca Gamboa hay que reservar, porque los cupos son limitados y las actividades se arman en torno a cada temporada. La recorrida por la bodega y el restaurante Casa Gamboa arranca en la sala de elaboración y termina en la mesa, con el Menú Terruño, una secuencia de platos maridada con los vinos de la casa. En mi caso, elijo siempre sentarme cerca de los ventanales, que dan a las vides y a las lagunas de la Reserva Natural Otamendi, cerca del Parque Nacional Ciervo de los Pantanos.

  • Recorridos guiados por la bodega y la cava subterránea.
  • Almuerzo en Casa Gamboa con el Menú Terruño y maridaje de vinos propios.
  • Caminatas guiadas entre las vides, picnic al aire libre y visitas a la glorieta.
  • Cursos de viticultura y experiencias de temporada, como la vendimia y la recolección nocturna.
  • Eventos privados en la cava y en el salón del vino, con capacidad para grupos medianos.

Estancia Vigil: piedra, álamos y gastronomía de autor en Los Cardales

Si lo que buscás es una jornada más relajada, con foco en la mesa y el paisaje, Estancia Vigil es la otra parada fuerte de Campana. El complejo está en Los Cardales y fue pensado por Alejandro Vigil como una extensión de Casa Vigil, su proyecto en Chachingo, Mendoza. Las construcciones de piedra, los canales de agua, los álamos y los viñedos jóvenes arman un escenario pensado para quedarse un rato largo, sobre todo al mediodía, cuando la luz se acomoda entre los álamos.

El punto fuerte del lugar es la gastronomía. Vigil lleva su cocina de autor a Buenos Aires con un menú que cambia según la temporada y que se marida con etiquetas producidas en Mendoza. La experiencia es ideal para ir en pareja o en grupo de amigos: arranca con una recorrida corta por el predio, sigue con una copa en la terraza, y termina en el salón principal con varios pasos. Después del almuerzo, vale la pena perderse por los senderos internos y caminar entre los viñedos, que todavía están creciendo y, justamente por eso, muestran el ciclo de la planta bien de cerca.

Como siempre pasa en estas notas, le pregunté a alguien del pueblo qué le recomendaba a un amigo que viene por primera vez. Me atendió muy amablemente doña Marta, moza de toda la vida de un café de Los Cardales, que conoce a Vigil desde antes de que abriera Estancia: "Yo le diría que vaya con tiempo, que se siente en la mesa principal y que pida el paso de chancho. Lo cocinan con unas hierbas que huelen a campo y a Mendoza a la vez. Después se da una vueltita por las parras, así, despacio, que el lugar pide caminar tranquilo".

FZ
Florencia ZabalaTurismo serrano

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