Una farsa sentimental con aroma a Star Wars llega a la pantalla chica
La adaptación de la novela de Ali Hazelwood propone un romance académico entre Lili Reinhart y Tom Bateman, con guiños a la saga galáctica que le dio origen al relato.
A veces me cruzo con gente que, antes de recomendarme una película, me insiste con una advertencia que suena a confesión: "Mirá, yo no soy de leer esas novelas rosa, pero esta vale la pena". Esa misma advertencia me llegó cuando le conté a una amiga que estaba por ver La hipótesis del amor, la nueva comedia romántica que Prime Video acaba de sumar a su catálogo, basada en el libro de Ali Hazelwood y protagonizada por Lili Reinhart y Tom Bateman, bajo la dirección de Claire Scanlon, la misma realizadora de Cómo deshacerte de tu jefe. La advertencia me hizo prestar atención, porque cuando alguien que no es fan del género te dice que algo funciona, conviene escuchar.
La premisa es de esas que ya tienen más de una década dando vueltas en la cultura popular: una estudiante de biología, Olive Smith, decide fingir una relación con un profesor temido por sus métodos exigentes, Adam Carlsen, conocido en el ambiente académico como el Doctor Malvado. El acuerdo tiene un práctico: Olive quiere evitar que su mejor amiga acepte salir con el chico que a ella también le gusta, y cree que mostrar un novio imaginario la saca del medio. Adam, por su parte, tiene sus propias razones para sumarse a la farsa. A partir de ahí, lo que empieza como un pacto calculado se va transformando en algo bastante menos controlado por las dos partes.
Una novela con pedigree galáctico
Lo que no todo el mundo sabe —y a mí me pareció lo más jugoso del asunto— es que esta historia no nació como novela ni como guion original, sino como un fanfiction ambientado en el universo de Star Wars, centrado en los personajes de Rey y Kylo Ren de la trilogía reciente producida por Disney. Cuando Ali Hazelwood decidió publicar el relato, tuvo que cambiar los nombres de los protagonistas para desligarlo de la saga, pero dejó un pequeño homenaje escondido a plena vista: el apellido del galán, Carlsen, fue elegido como un guiño al actor Adam Driver, quien interpreta a Kylo Ren en las películas. La adaptación cinematográfica conserva esa herencia en dos momentos clave de su banda sonora, donde suena el tema del villano compuesto por John Williams, ese pulso grave que cualquier fan reconoce antes de que aparezca en pantalla.
- Olive Smith, la estudiante de biología que inventa un novio para no perder al chico que le gusta.
- Adam Carlsen, el profesor apodado Doctor Malvado por la dureza de sus métodos.
- Lili Reinhart (Riverdale) y Tom Bateman (Death on the Nile) como la pareja protagónica.
- Claire Scanlon en la dirección, la misma de la comedia Cómo deshacerte de tu jefe.
- Dos guiños sonoros a Kylo Ren, con música original de John Williams.
Más allá del romance, que funciona con el timing justo entre la ironía y el momento de ojos húmedos que el género pide, la película se sostiene por una razón muy concreta: sus dos protagonistas tienen una química que no se fabrica con planos cortos y playlist de fondo. Reinhart le pone a Olive esa mezcla de fragilidad y terquedad que ya le conocíamos en Betty Cooper, y Bateman compone a Carlsen como un tipo que parece tallado en hielo durante el primer acto y al que, sin spoilear demasiado, le van aflorando costuras que uno no esperaba. El guion no reinventa la rueda del tropo de "fingen una relación y terminan enamorándose", pero lo trata con el suficiente cuidado como para que la segunda mitad no se vuelva un manual de instrucciones.
“Salí del sillón con una sonrisa que no me podía sacar y, cuando le conté a un vecino en el ascensor, me dijo sin pensar: "Esas películas de supuestos novios siempre te terminan ganando".”Un vecino en el ascensor, después de ver el primer trailer
