Tres puertas de entrada al catálogo clásico que Filmin pone en pantalla
Un juicio del siglo XV, el miedo atómico y la saga de una familia italoamericana funcionan como atajos para recorrer una selección que pasa por Dreyer, Kubrick y Coppola, entre otros.
Yo vi a una señora de unos sesenta y tantos, en la fila del cine, reclamar con una sonrisa cómplice que le recomendaran algo distinto a lo de siempre: «Quiero algo que me conmueva, no que me distraiga», le dijo al acomodador. Esa escena me volvió a la cabeza al repasar el nuevo catálogo de clásicos que Filmin puso a disposición del público, porque la propuesta parece diseñada exactamente para ese tipo de búsqueda, para ese paladar cansado de las listas automáticas y ansioso por textos de otra época.
En esa selección conviven dramas, sátiras, comedias y ciencia ficción de distintas décadas, pero tres películas funcionan como verdaderas puertas de entrada, cada una con su propio tono y su propia temperatura: una reconstrucción histórica rigurosa, una comedia política que se ríe del peor escenario posible y una saga familiar que redefinió el cine de mafia. Las tres comparten algo: la idea de que el cine clásico todavía tiene mucho para enseñarnos sobre cómo mirar el presente.
Tres directores, tres maneras de mirar el mundo
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- La pasión de Juana de Arco, de 1928, dirigida por Carl Theodor Dreyer, con Maria Falconetti, Eugene Silvain, Maurice Schutz, Michel Simon y Antonin Artaud. Un drama construido casi en silencio, donde el juicio se cuenta a través de los rostros de sus intérpretes y la luz se vuelve una herramienta emocional.
- ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú, de 1964, dirigida por Stanley Kubrick, con Peter Sellers, George C. Scott, Sterling Hayden, James Earl Jones y Keenan Wynn. Una sátira política que toma el pánico nuclear de la Guerra Fría y lo convierte en comedia, planteando que las decisiones humanas podrían llevar al planeta a la destrucción.
- El padrino, dirigida por Francis Ford Coppola, con Marlon Brando, Al Pacino, Robert Duvall, James Caan y Diane Keaton. Una reflexión sobre el sueño americano y la violencia, trabajada con contrastes de luz y una puesta en escena que convirtió a una familia de origen italiano en un mito del cine contemporáneo.
Las fichas permiten organizar la búsqueda por género, por realizador o por elenco, y eso habilita recorridos muy distintos: quien quiera reírse puede ir directo a Buster Keaton, que en este catálogo aparece con una comedia con elementos fantásticos; quien prefiera el suspenso tiene como opción una película de 71 minutos de Ida Lupino, concentrada casi entera dentro de un auto; y quien busque el peso visual del expresionismo alemán puede acercarse a una propuesta de ciencia ficción de Fritz Lang. Son atajos para entrar y para salir de cada película según el estado de ánimo del espectador.
Lo que me gusta de este tipo de selecciones es que recuperan la idea de Filmin como un archivo activo, no como una vidriera de novedades, y obligan a tomarse un rato para decidir: no es cine para mirar de reojo mientras se scrollea el teléfono. Cada uno de los títulos que integran la propuesta exige algo del espectador, ya sea paciencia, atención o, directamente, cierta predisposición a dejarse incomodar. Y eso, en los tiempos que corren, ya es una declaración de principios.
“Elegí siempre la que te haga temblar un poco, porque las que te dejan igual que antes no valen la pena”Espectador a la salida de la función
