Tres clásicos de la cocina argentina: cuánto ahorra cocinar en casa frente al delivery
Una recorrida por los números de la pizza, las hamburguesas y las empanadas hechas en casa: dónde la diferencia es abismal, dónde se achica y dónde conviene mirar la alacena antes de empezar.
Me gusta empezar la nota parado frente al horno, con las manos todavía enharinadas, porque es ahí donde se entiende de verdad la conversación que se viene. Cocinar en casa siempre fue un acto casi instintivo en la Argentina, pero en los últimos meses la pregunta volvió con fuerza a la mesa: ¿conviene prender el horno o abrir una app de delivery? La respuesta corta es que depende. Y la larga, que es la que vale, se cocina a fuego lento con los números que traigo acá abajo.
Para hacer la comparación cité los precios relevados por un relevamiento reciente que puso los tres clásicos criollos bajo la lupa: pizza grande de mozzarella, dos hamburguesas con papas y una docena de empanadas de carne al horno. La conclusión es tan matizada como la realidad de cada cocina: hay preparaciones donde el ahorro llega al 72% y otras donde, con la alacena vacía, conviene directamente pedir por teléfono.
La pizza: el reino del ahorro
La pizza grande de mozzarella de ocho porciones es el caso más contundente. Prepararla en casa con los ingredientes exactos cuesta $8.745, mientras que el envío más barato desde una pizzería arranca en los $20.000 antes de pagar el envío. O sea, el ahorro efectivo va del 56% al 72% según se mire. El ingrediente que se lleva la mayor parte del presupuesto es la mozzarella: los 350 gramos que pide la receta salen $7.084, más de tres cuartos del total.
Si en vez de comprar lo justo se opta por llevar los envases completos del súper, el desembolso inicial sube a $15.820. La diferencia parece grande, pero la mayoría de los productos sobran para futuras preparaciones: la harina, la levadura, el aceite, parte del queso. Y acá va un dato práctico para los que dudan: descontada la hora de levado de la masa, hacer una pizza en casa no requiere ninguna técnica fuera de lo común. Estirar, cubrir, hornear. Eso es todo.
Hamburguesas y papas: depende de la alacena
El segundo clásico de la mesa argentina son las hamburguesas con papas fritas. Dos medallones con queso cheddar y su guarnición salen $10.797 si se compran solo las cantidades que lleva la receta, lo que da unos $5.400 por unidad. Las promociones más accesibles en cadenas de hamburgueserías están en los $18.000 por dos unidades con papas, así que el ahorro mínimo ronda los $7.200, cerca del 40%.
Ahora bien, el escenario cambia cuando la cocina está vacía. Llevar todos los paquetes completos desde cero trepa a $23.439 y ahí sí, el cálculo se da vuelta: supera a la promoción más barata de delivery. La trampa está en los productos que no se usan enteros: panes de cuatro unidades, queso por encima de lo necesario, botellas de aceite de un litro para freír papas. Igual hay un consuelo: buena parte del aceite se puede reutilizar, así que el costo real suele ser algo más bajo de lo que parece.
Empanadas: el caso de la docena
La docena de empanadas de carne al horno es donde el ahorro se vuelve más variables. Con las cantidades exactas y las tapas compradas, sale $14.484, alrededor de $1.207 por unidad. La carne picada, 500 gramos a $8.000, explica más de la mitad de ese costo. Frente a las promociones por docena más económicas en casas de empanadas, que arrancan en los $16.000, la diferencia se reduce a $1.516, apenas un 9%.
Pero la perspectiva cambia si la comparación se hace contra pizzerías o locales que venden empanadas por unidad a $3.500 o más: ahí la docena casera ahorra más de $27.000, cerca del 66%. Como pasa con las hamburguesas, comprar todo desde cero ($30.950) puede superar el precio de la promoción más barata, aunque los sobrantes de condimentos, aceitunas, huevos y verdeo siempre aparecen después en otra receta.
Cómo se llega a esos números y qué tener en cuenta
- Los tres casos están armados con los precios relevados en supermercados y locales de delivery de la ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, así que sirven como referencia para cualquier cocina del país con los ajustes del caso.
- El verdadero ahorro depende de lo que ya haya en la alacena: harina, aceite, condimentos, huevos. Cuanto más completa la despensa, más bajo el costo por preparación.
- La mano de obra no entra en la cuenta. Cocinar lleva tiempo y, en muchos casos, es justamente el punto: el plato hecho en casa nunca compite solo por precio, también por sabor, cantidad y el rato en la cocina.
- El aceite para freír papas se puede colar y guardar varios ciclos, lo que reduce el costo real por preparación.
- En pizzas y empanadas, el envase grande de mozzarella o de carne picada rinde varias comidas. El gasto inicial es alto, pero se amortiza en la siguiente hornada.
Antes de cerrar quiero sumar una conversación que tengo siempre con mi vecina Marta, que hace empanadas desde los quince años y nunca falla una docena: ella jura que la diferencia no está solo en los números, sino en lo que queda fuera del ticket. El olor a masa recién llevada al horno, la confianza de saber exactamente qué llevan las empanadas, el silencio de la cocina cuando la casa se llena con el ruido de la música mientras se cocina. Eso no lo cobra ninguna app de delivery, por más barata que sea la promoción.
