River se juega la ropa en Junín: a tres fechas del final, el playoff sigue siendo una obsesión ajena
El Millonario visita a Sarmiento en un partido postergado que se volvió urgencia pura. Tres fechas quedan, el playoff está lejos y la Libertadores, más lejos aún. Mientras tanto, un nombre viejo vuelve a sonar en Núñez.
Arrancamos por lo que duele: River volvió a perder en el Torneo Clausura y el playoff, otra vez, quedó lejos. El equipo del Pela (Ponzio) acumula cuatro victorias y una derrota en sus últimos cinco partidos, números que suenan lindos pero que en la tabla sirven de poco: el club sigue afuera de los ocho que avanzan al playoff del Clausura y a seis unidades del puesto que reparte un lugar en la Copa Libertadores. Tres fechas quedan. El margen, casi nulo.
Este sábado el equipo viaja a Junín para visitar a Sarmiento en un encuentro postergado que se transformó, sin pedir permiso, en una final anticipada. Un triunfo mantiene viva la ilusión; un tropiezo, dicen los que saben, cierra la puerta. Así de simple. Así de cruel.
Ramón, el nombre que volvió a la mesa
Mientras la pelota no entra, la política dirigencial se mueve. Y en ese movimento reapareció Ramón Díaz, el DT que le precedió el sillón a Gallardo en aquel ciclo que cambió la historia del club. Según el material, su hijo Emiliano publicó una carta en la que contó que rechazó hacerse cargo de Corinthians para estar disponible y cumplirle el sueño a su padre. La dirigencia, lejos de descartar la chance, dejó al Peludo (Ramón Díaz) en circulación después de once años fuera de Núñez.
El eventual regreso, claro, corre a Ponzio. El proyecto del Pela sigue en evaluación minuto a minuto, con la soga corta y resultados que no terminan de convencer. Mientras tanto, en la formación hay un solo dolor de cabeza genuino para el DT: con Almada de vuelta a la titularidad, la duda pasa por saber si quien cede el lugar es Lautaro Pereyra, de buen partido en la fecha pasada, o Galván.
Después de Sarmiento, el calendario se pone picante: Superclásico en la Bombonera el primero de noviembre, con la tabla anual en juego y con Boca, justamente Boca, sentado en el puesto de Libertadores que River necesita recuperar. Para ir calentando el café, entonces, nada mejor que ganarle a Sarmiento en Junín y llegar al cruce con el clásico con la mochila algo más liviana.
Chicana amable para el rival del próximo partido, que en este caso es Sarmiento y de visitante se hace fuerte: muchachos de Junín, disfruten mientras puedan, porque el Millonario va con la urgencia encima y eso, en el fútbol argentino, suele ser sinónimo de visitante incómodo. Nos vemos el sábado.
