Saltar al contenido
Domingo, 18 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

Por qué Hollywood lleva décadas intentando (y fracasando) en resucitar a Casablanca

Warner Bros.probó al menos cuatro veces darle continuidad al clásico de 1942: una secuela de posguerra, un remake que rechazó Truffaut, un tratamiento de uno de los guionistas originales y un intento de la familia fundadora. Todos chocaron contra el mismo muro.

Por Rosario EscuderoCultura y espectáculos · · hace 1 h
Por qué Hollywood lleva décadas intentando (y fracasando) en resucitar a Casablanca

Yo todavía me acuerdo de la primera vez que escuché la palabra Casablanca en la puerta del cine: un señor mayor, con el abrigo cruzado y el programa del estreno todavía doblado en el bolsillo, le decía a su nieto, mientras salían juntos abrazando los pochoclos, 'mirá, pibe, a esta peli no la va a poder tocar nadie'. Era un domingo a la tarde, hacía frío, y la frase me quedó sonando como una profecía. Décadas después, la historia le terminó dando la razón: Warner Bros. lleva literalmente generaciones intentando hacer una secuela, un remake o una continuación de Casablanca, y una y otra vez se vuelve con las manos vacías. La película de 1943 con Humphrey Bogart e Ingrid Bergman no es sólo un clásico del cine: es una especie de monumento sagrado al que muy pocos se animan a meterle la cuchara, y cuando alguien lo hace, el estudio termina arrepintiéndose.

Cuatro intentos que se conocen y un final que nadie se anima a desarmar

El primero de esos intentos fue casi inmediato al estreno original. Bajo el título provisorio de Brazzaville, el estudio le encargó a Frederick Stephani un guion que retomaba a Rick, al capitán Renault y a Ferrari, interpretado por Sydney Greenstreet, y exploraba qué pasaba con el protagonista después de la famosa despedida en la pista del aeropuerto de Casablanca. La idea era seductora, pero tenía un giro central que terminó condenándola: revelar que Rick y Renault habían sido agentes aliados desde el principio. Los propios responsables del proyecto se dieron cuenta de que eso aplastaba la evolución moral del personaje en la película original y el plan se guardó en un cajón.

“Encontrar actores capaces de reemplazar a Bogart y Bergman era prácticamente imposible, y el afecto del público estadounidense por la película hacía aún más difícil justificar una nueva versión.”François Truffaut, al rechazar dirigir el remake en 1973

Treinta años después, en 1973, el estudio fue por otro camino: un remake directo, y para eso fueron a buscar a un director francés con prestigio internacional. Le ofrecieron el proyecto a François Truffaut, que era de los pocos cineastas del mundo con autoridad suficiente como para plantarse delante de un clásico así. Truffaut dijo que no, y su argumento fue tan simple como demoledor: era casi imposible reemplazar a Bogart y a Bergman, y el cariño que el público norteamericano le tenía a la película hacía todavía más innecesaria una nueva versión. Dicen que, después de esa negativa, en Burbank dejaron el expediente guardado por un buen rato.

El intento más ambicioso llegó en los años ochenta, de la mano de alguien que conocía la película desde adentro. Howard Koch, uno de los guionistas del film original, escribió un tratamiento para una secuela titulada Return to Casablanca. La historia se ambientaba dos décadas después de los hechos y seguía a Richard, el hijo que habrían tenido Rick e Ilsa, que de grande descubría su origen y viajaba a Medio Oriente en busca de su padre biológico. Koch imaginaba a una Ingrid Bergman ya mayor en el rol de Ilsa, pero la muerte de la actriz en 1982 le rompió el al proyecto. Warner revisó el tratamiento en 1989, lo rechazó de nuevo, y volvió a la casilla de salida.

  • Brazzaville: secuela de posguerra escrita por Frederick Stephani, pensada para recuperar a Bogart, Rains y Greenstreet. Se cayó por un giro argumental que contradecía la película original.
  • Remake de 1973: el estudio buscaba director de prestigio y eligió a François Truffaut, que rechazó la propuesta por considerar imposible reemplazar al elenco original.
  • Return to Casablanca: tratamiento de Howard Koch, coguionista del clásico, centrado en el hijo de Rick e Ilsa. La muerte de Bergman en 1982 y el rechazo del estudio en 1989 lo dejaron sin destino.
  • Proyecto de Cass Warner: la nieta de uno de los cofundadores del estudio volvió a empujar la idea, recibió otra negativa y la promesa de revisarla sólo si aparecía un director convencido.

Por qué ninguna de estas puertas se abrió

La resistencia de Casablanca a cualquier continuación no se explica por falta de ganas ni de guiones: es un problema de estructura. La película sostiene su impacto emocional en un final que no pide revisión, no pidesecuela y casi no admite una vuelta de tuerca. Reabrir esa historia para contar qué pasó después con Rick, con Ilsa o con su hijo es un movimiento que choca de lleno con el afecto acumulado de generaciones de espectadores. Warner lo sabe, lo viene sospechando desde los años cuarenta, y por eso, cada vez que alguien se ilusiona con la idea, termina diciéndole que no. Mientras tanto, del otro lado de la puerta, el señor del abrigo y su nieto siguen teniendo razón.

“A esta peli no la va a poder tocar nadie.”Espectador, a la salida de una función
RE
Rosario EscuderoCultura y espectáculos

Te puede interesar