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Martes, 13 de octubre de 2026
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Morosidad joven: las billeteras virtuales duplican a los bancos entre los menores de 30 años

Un informe del Instituto Argentina Grande revela que el 19,4% de los jóvenes endeudados arrastra cuotas impagas con plataformas digitales, frente al 7,9% que acumula atrasos con entidades tradicionales. A nivel general, 5,7 millones de personas están en mora en el sistema financiero.

Por Beatriz LuceroEconomía provincial · · hace 1 h
Morosidad joven: las billeteras virtuales duplican a los bancos entre los menores de 30 años

El sistema financiero argentino acumula 5.715.202 personas con deudas morosas, una cifra equivalente al 12% de la población total, según un relevamiento del Instituto Argentina Grande. La magnitud del fenómeno muestra que la morosidad atraviesa a uno de cada ocho habitantes del país, con una dinámica que en el segmento más joven del mercado registra un comportamiento diferenciado respecto del resto de los deudores.

Entre los menores de 30 años con deudas, el 19,4% tiene al menos una línea impaga con una billetera virtual o fintech, mientras que apenas el 7,9% registra atrasos con entidades bancarias. La diferencia convierte a este tramo etario en el único del sistema en el que las plataformas digitales concentran más deudores en mora que los bancos, una particularidad que contrasta con el promedio general, donde los bancos reúnen 2.468.367 morosos y las fintech 1.533.434.

La morosidad cae con la edad, pero trepa en la franja más joven

  • De 15 a 20 años: 53.445 morosos con fintech contra 21.669 con bancos.
  • De 21 a 35 años: 905.007 morosos con bancos frente a 667.055 con fintech.
  • De 36 a 50 años: 922.075 morosos con bancos contra 557.217 con fintech.
  • Mayores de 66 años: 189.738 morosos con bancos frente a 49.523 con fintech.

El grupo más endeudado en términos absolutos es el de 21 a 35 años, con 2.188.442 personas que registran al menos una deuda impaga en el sistema, de acuerdo con el informe difundido por el Instituto Argentina Grande. En julio pasado, el 38,1% de los deudores de entre 15 y 29 años tenía al menos una cuota atrasada, proporción que desciende al 31,73% entre quienes tienen de 30 a 44 años, al 23,05% en la franja de 45 a 59, al 16,77% entre los 60 y los 74 años, y al 14,47% en los mayores de 75.

La comparación interanual evidencia un deterioro sostenido: la media nacional de morosidad se ubica varios puntos por encima de los registros de un año atrás, cuando el porcentaje de personas con deudas impagas sobre el total de la población adulta se situaba en torno al 10%, según estimaciones de fuentes del sector consultadas con anterioridad. El fenómeno de las billeteras virtuales, además, presenta un perfil propio: la mora en estas plataformas se concentra en líneas de monto reducido y plazos cortos, lo que acelera el paso de la cuenta al rojo cuando se produce un imprevisto de ingresos.

Un indicador adicional del cuadro de situación es el crecimiento de las carteras transferidas a empresas de cobranza. En julio, 882.173 deudores tenían compromisos en esa condición, una cifra en aumento desde mediados de 2025. Esas carteras representan el 9,6% de las líneas de crédito en mora y alcanzan al 15% de los deudores morosos, lo que refleja el avance de la gestión extrajudicial sobre los deudores con mayor retraso.

“El problema radica en los ingresos. Se puede refinanciar reiteradamente o hacerlo una sola vez, pero siempre se estará condicionado a la imposibilidad de pagar.”Mariano Almeyda, director del Centro de Estudios para la Ciudad

El Centro de Estudios para la Ciudad analizó la evolución de quienes renegociaron obligaciones entre abril y agosto de 2026: el 50,6% permaneció en la misma categoría de morosidad y apenas el 30,5% logró mejorar su situación. La persistencia de los deudores en categorías equivalentes luego de una refinanciación refuerza la lectura de Almeyda y plantea un interrogante sobre la eficacia de los mecanismos de repactación cuando la raíz del incumplimiento no es financiera sino de ingresos. En definitiva, la pregunta que deja abierta el relevamiento es quién termina absorbiendo el costo de una mora que crece con fuerza entre los más jóvenes y que, según alertan los especialistas, difícilmente se resuelva sólo desde la puerta de las entidades que otorgan el crédito.

BL
Beatriz LuceroEconomía provincial

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