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Miércoles, 21 de octubre de 2026
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Lex Luthor se bajó del avión: la marcha de Michael Rosenbaum de Smallville, el gran dolor de cabeza de Warner

El actor que encarnó al villano más emblemático de la serie decidió no renovar contrato después de la séptima temporada y nunca terminó de convencer del todo a los productores. Repasamos los motivos, las idas y vueltas y el borrador animado que podría traerlo de vuelta.

Por Rosario EscuderoCultura y espectáculos · · hace 1 h
Lex Luthor se bajó del avión: la marcha de Michael Rosenbaum de Smallville, el gran dolor de cabeza de Warner

Yo todavía recuerdo la primera vez que un amigo me dijo, allá por el 2007, mientras comíamos unas pizzas a la salida de un cine de Salta y Moreno, que Lex Luthor no iba a seguir en Smallville. Me acuerdo perfecto porque se le habían saltado las lágrimas, casi como si se le hubiera muerto un familiar, y eso que hablamos de un personaje de historieta. La cuestión es que Michael Rosenbaum, el actor que durante siete temporadas le puso la cara, la sonrisa torcida y el cinismo necesario al villano más querido de la saga de Superman en la pantalla chica, se bajó del barco a fines de 2007 y desde entonces los fans no se lo terminan de perdonar, aunque la decisión tuvo razones de sobra, y todas ellas están bien contadas por el propio Rosenbaum a lo largo de los años.

Un contrato que era por seis, terminó en siete y se cerró solo

Para entender la salida de Rosenbaum hay que retrotraerse al arranque de todo. El actor había firmado en principio por seis temporadas de Smallville, una apuesta enorme para la época, porque ni siquiera estaba del todo claro que la serie llegara tan lejos. Cuando terminó la sexta, la producción le ofreció extender el vínculo una temporada más, y Rosenbaum dijo que sí, decisión que él mismo reconoce como un gesto de buena voluntad hacia el programa que le había cambiado la vida. Pero cuando finalizó la séptima entrega, ya no hubo argumentos para quedarse. 'Estaba preparado para seguir adelante y dar un nuevo paso', declaró el actor al recordar el momento en que decidió no renovar. Y lo dice alguien que venía de cargar con la espalda narrativa de un personaje destinado a convertirse en el gran enemigo de Clark Kent y, por lo tanto, en una de las piezas centrales del universo de Superman.

Las ganas de explorar otros personajes y de crecer profesionalmente eran un motivo más que razonable, y Rosenbaum siempre fue claro al respecto: no se fue enojado con nadie, no se fue peleado, se fue porque entendía que su etapa en la serie estaba cumplida y que quedarse un año más podía desgastar lo que ya se había construido. La explicación cierra por donde se la mire. Pero hubo un segundo factor que terminó de inclinar la balanza, y este es el que más se repite en sus últimas entrevistas: los creadores originales de Smallville, Alfred Gough y Miles Millar, también se marchaban al terminar la séptima temporada. Para Rosenbaum, el equipo creativo que lo había fichado y que había entendido desde el primer día qué tipo de Lex querían contar ya no iba a estar. Y sin ese equipo detrás, el sentido de pertenencia se evaporó.

“Estaba preparado para seguir adelante y dar un nuevo paso.”Michael Rosenbaum

La octava temporada confirmó que la serie entraba en otra etapa

Lo que vino después le dio la razón a Rosenbaum de manera casi cruel. La octava temporada de Smallville fue un parteaguas: se fue Tom Welling con menos cuota de protagonismo al inicio, aunque rápidamente volvió a comandar, también se fueron Kristin Kreuk y Laura Vandervoort, y aparecieron personajes nuevos como Tess Mercer, interpretado por Cassidy Freeman, y Davis Bloome, el trayecto hacia Doomsday interpretado por Sam Witwer. La serie que había nacido como un drama adolescente en el pueblo chico de Smallville, Kansas, fue mutando hacia Metrópolis, hacia la vida adulta de Clark Kent, hacia el seno del Daily Planet. Era, en buena medida, otra serie. Y si a Rosenbaum le había costado tanto esfuerzo encarnar a Lex en ese tono fundacional, no tenía demasiado sentido quedarme para sostener a un personaje que la propia producción estaba empezando a dejar de lado.

Lo notable es que Rosenbaum sí volvió para el final de la serie, en el último episodio del ciclo, donde interpretó brevemente a un Lex Luthor que ya estaba instalado en Metrópolis y había perdido casi todo contacto humano. Pero esa no fue la única propuesta que se le hizo en el tramo final. La producción lo convocó para participar del mega crossover de DC, Crisis en Tierras Infinitas, donde se mezclaban versiones de distintos mundos y realities. Y Rosenbaum dijo que no. La explicación que dio deja entrever algo de vanidad, pero también una coherencia estética: 'Solo hay sitio para un Lex. Si van a hacer una historia sobre el multiverso, no quiero estar con otros Lex', tiró, casi como un acto de defensa del personaje que él mismo había moldeado durante siete años. Es una frase que se puede leer de muchas maneras, pero también deja clara una cosa: el actor nunca dejó de tomar decisiones pensadas sobre su propio vínculo con el papel.

En los últimos tiempos, el actor volvió a hablar de una posibilidad que muchos fans acarician desde hace rato: una continuación animada de Smallville, con buena parte del elenco original, incluido Tom Welling, y con los creadores Gough y Millar otra vez en el timón. Rosenbaum dijo que el reparto, en general, estaría dispuesto a ponerle la voz a sus personajes de nuevo, aunque todavía no hay fecha concreta ni un proyecto firmado. La idea sobrevive en estado de borrador, alimentada por los constantes guiños del propio actor en su pódcast y en cada entrevista que le hacen, como si quisiera dejar la puerta abierta sin cerrarla del todo. Y es lógico: a esta altura, y después de tantos años, la idea de un Smallville animado en clave de cierre definitivo es la manera más elegante de darle un final a la etapa en pantalla viva, sin romper el legado ni aplanar lo que ya está hecho. Habrá que ver si esa continuidad finalmente se concreta o si, como tantas otras promesas del streaming, queda solo en el terreno de los rumores.

Lo que me queda dando vueltas después de leer todo el material y de conversar con colegas que cubrieron esos años en la prensa especializada es algo que una espectadora me dijo hace poco, mientras salíamos de un preestreno por el centro porteño y todavía masticábamos un comentario sobre los regresos nostálgicos que están de moda: 'A los actores también se les termina el amor con los personajes, y no pasa nada'. Esa frase, dicha así, a la pasada, casi como un suspiro, me parece la mejor síntesis del caso Rosenbaum: no hubo un portazo, no hubo un escándalo, hubo un tipo que entendió que su historia con Lex Luthor estaba contada y decidió, con elegancia y con honestidad, dejarla donde correspondía. Si el animé lo trae de vuelta, fenómeno. Si no, también está bien.

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Rosario EscuderoCultura y espectáculos

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