La última noche de Die Toten Hosen en Buenos Aires, contada desde la fila de adelante
El quinteto alemán cerró en el Movistar Arena una historia de casi 35 años con el público argentino, repasó 33 canciones y subió a escena a referentes del punk local como Ciro Pertussi y Sergio Gramática.
Les voy a confesar algo antes de arrancar: cuando llegué al Movistar Arena todavía tenía en la memoria la imagen de una chica de unos cincuenta y tantos, con la remera negra de los Toten Hosen que claramente se había comprado en alguna de las giras anteriores, abrazada a su hija adolescente que iba a un show de la banda por primera vez. Esa imagen, más que cualquier otra cosa, me terminó de explicar por qué este grupo alemán tiene en la Argentina un arraigo que muy pocos visitantes pueden ostentar, y por qué la del sábado fue, según lo que ellos mismos dejaron entrever, una despedida para siempre de estas tierras.
Lo que se vio en Villa Crespo fue un recital casi de dos horas, con un setlist que arrancó bien a lo punk y se fue abriendo como una caja de recuerdos: 33 canciones en total, dos bloques de bises incluidos, y un recorrido que iba desde Reisefieber, del álbum debut, hasta el cierre imponente con You'll Never Walk Alone, ese himno que los Hosen suelen guardar para el final como quien guarda el mejor vino para los amigos. En el medio sonaron Donde las águilas se atreven, 1,2 ultraviolento, Represión, Ya no sos igual, Bonnie & Clyde, Hier Kommt Alex y hasta una versión a la que le metieron el cuerpo de Should I Stay or Should I Go, de los Clash.
Invitados argentinos, guiños al público local
El otro gran acierto de la noche fue la decisión de compartir escenario con figuras del punk local, y acá es donde la cosa se puso realmente emotiva, porque uno entiende que no se trata solamente de un punteo de bandas invitadas sino de un reconocimiento a una comunidad que los viene acompañando desde 1992, cuando debutaron en el país en la discoteca Halley, teloneados nada menos que por Pilsen, la banda que Enrique "Pil" Chalar armó después de Los Violadores.
- Ciro Pertussi y Luciano Scaglione, de Attaque 77, que se acoplaron a los alemanes en uno de los momentos más coreados.
- Sergio Gramática, de Los Violadores, en lo que fue un guiño directo a los orígenes de la relación entre la banda y la escena porteña.
- Mosca Velázquez, líder de 2', con quien el cantante Campino recorrió el escenario durante un tema entero, como dos boxeadores que se saben la una de la otra.
A esa lista de invitados se suman los hitos que el público más grande tiene grabados a fuego: el recital del 96 junto a Iggy Pop y los Ramones, y aquella tocada en pleno San Telmo en 2015, cuando el grupo se metió en el corazón del barrio y el barrio se metió adentro del grupo. Son cosas que uno las cuenta y parecen exageradas, pero cuando las escuchás de boca de quienes estaban ahí te das cuenta de que el lazo es real, y de que por eso la despedida cuesta.
Lo concreto, para no perdernos: la gira ya había pasado por Tandil y por Rosario, también con todas las entradas agotadas, antes de terminar en Buenos Aires. La banda no anunció fechas futuras en la Argentina, así que este Movistar Arena funcionó como un punto final a más de quince visitas a lo largo de casi 35 años. Y cuando los muchachos de Düsseldorf se bajen del avión de regreso, se van a llevar encima el afecto genuino de un público que los hizo un poco propios, algo que muy pocos grupos extranjeros pueden presumir, en una línea donde están los Rolling Stones, Guns N' Roses y los propios Ramones.
Antes de cerrar, les dejo la pregunta con la que me fui a dormir pensando: si tuvieron que elegir un show extranjero como el más significativo que vieron en vivo, ¿cuál les viene a la cabeza? A mí, les confieso, me cuesta elegir, pero este de los Toten Hosen se me acomoda cerca del tope, no lo voy a negar.
“Fue una noche increíble, los vamos a extrañar.”Espectadora, a la salida del Movistar Arena
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