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Lunes, 5 de octubre de 2026
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La psicóloga que le pide al diván que mire también el plato de comida

Kimberley Wilson, especialista británica, empuja un giro clínico: quiere que cada consulta por desánimo o fatiga incluya preguntas sobre alimentación, descanso y movimiento, no solo historia personal y medicación.

Por Pablo CarreñoDeportes · · hace 50 min
La psicóloga que le pide al diván que mire también el plato de comida

El dato que abre el debate: una psicóloga con voz pública en el Reino Unido propone pisar el palito del consultorio tradicional. Kimberley Wilson, conocida por su trabajo en medios británicos, sugiere que la evaluación de la salud mental debería mirar también lo que se come, cómo se duerme y cuánto se mueve una persona. No reemplaza a la terapia ni a la medicación. Las suma. Y lo hace desde un lugar incómodo para muchos manuales: el plato de comida.

Una receta con más ingredientes que los habituales

El planteo de Wilson es simple de explicar y difícil de aplicar. Cuando alguien llega a la consulta arrastrando cansancio que no se va, apatía, niebla mental o un ánimo por el piso, ¿por qué no preguntar también qué desayuna, a qué hora se acuesta y si se mueve durante el día? Su experiencia la avala. Trabajó en la prisión de mujeres de Holloway, en Londres, y ahí vio de cerca cómo ciertas carencias nutricionales se cruzaban con dificultades para regular emociones. La cárcel, claro, no es un consultorio modelo, pero funciona como un laboratorio extremo donde los cuerpos quedan expuestos.

  • Vitaminas del grupo B: en particular B3 y B12, vinculadas con el funcionamiento del sistema nervioso.
  • Zinc y selenio: minerales que aparecen en la literatura como claves para la función cerebral.
  • Omega-3: ácidos grasos presentes en los pescados azules, repetidos en estudios como sardina, salmón y caballa.
  • Sueño y movimiento: variables que Wilson pide revisar a la par de la alimentación.
  • Consumo de sustancias y estrés laboral: factores que también entran en su radiografía ampliada.

Atención, porque esto no es magia ni solución exprés. Wilson aclara con firmeza: que falte un nutriente no significa que la persona tenga un trastorno mental. Es decir, no todo se resuelve con un suplemento ni con una dieta mágica. La anemia puede empeorar un cansancio que también tiene raíces psicológicas. Un trauma serio va a pedir terapia especializada, no un plato de salmón. Los cambios de hábitos, además, tardan meses en notarse. Quien busque un atajo, se va a frustrar.

“Una deficiencia no explica por sí sola un trastorno mental, aunque puede agravar factores vinculados con el cansancio, la irritabilidad o el bajo estado de ánimo.”Kimberley Wilson, psicóloga

La investigadora también rescata un dato que suele quedar afuera del debate cotidiano. Cita ensayos clínicos aleatorizados realizados en cárceles donde la administración de micronutrientes se asoció con menos episodios violentos. La conclusión no es que la comida explique la conducta de nadie. Es que el cuerpo, también la cabeza, responde a lo que recibe o a lo que le falta. Esa vuelta de tuerca abre preguntas que incomodan: ¿cuántos diagnósticos llegaron sin mirar jamás la dieta? ¿Cuántos tratamientos se estiraron por no sumar ese capítulo?

Para vegetarianos y veganos, la recomendación es directa: consultar con un profesional de la salud sobre suplementación, sobre todo en el caso de B12, que prácticamente no se obtiene de fuentes vegetales. Wilson sugiere además incorporar al menos una porción semanal de pescado azul, algo que en Argentina entra fácil gracias a la oferta de merluza, pejerrey o, cuando aparece, caballa fresca en la costa atlántica.

Y acá viene la reflexión de autor, porque el tema lo pide. A mí, que gasto horas en la diaria deportiva, me resuena una idea: en el cuerpo de un futbolista se mira todo, desde la carga muscular hasta la cena previa. En el cuerpo de alguien que consulta por desánimo, solemos conformarnos con el síntoma. Wilson empuja a abrir el lente. No para reemplazar al psicólogo ni al psiquiatra. Para que el próximo diagnóstico llegue con menos zonas grises. A los colegas del consultorio que se resisten, les tiro el guante: si el profesional de la tribuna revisa planilla y video, ¿por qué el de la salud no va a preguntar qué almorzó el paciente?

PC

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