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La pobreza trepó al 32,3% en el primer semestre y las canastas básicas le ganaron a la inflación

El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA detectó que los alimentos y otros gastos esenciales subieron por encima del 16,8% de inflación, licuaron los ingresos y empujaron a unos 1,9 millones de personas adicionales por debajo de la línea de pobreza respecto del segundo semestre de 2025.

Por Beatriz LuceroEconomía provincial · 27 de septiembre de 2026 · hace 48 min

Cubrir los gastos básicos exigió una porción mayor de los ingresos familiares durante el primer semestre de 2026. De acuerdo con el análisis del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, la Canasta Básica Alimentaria aumentó 21,6% y la Canasta Básica Total, que incorpora otras necesidades además de la comida, subió 19,8%. Ambas variaciones superaron la inflación del período, que se ubicó en 16,8%, según la misma fuente. La diferencia entre la dinámica de los precios esenciales y la del nivel general de precios configuró un escenario de deterioro del poder de compra, en un contexto en el que la media nacional ya venía mostrando signos de fatiga.

La presión sobre el presupuesto de los hogares también llegó por los alquileres, las tarifas y los servicios, pagos difíciles de reemplazar y que, según el observatorio, crecieron más que numerosos ingresos familiares. Ese encarecimiento relativo redujo el dinero disponible para comprar alimentos y para afrontar otras necesidades, lo que terminó impactando de lleno sobre la capacidad de subsistencia de los sectores de menores recursos. Se trata de un cuadro más restrictivo que el observado doce meses atrás, cuando la brecha entre ingresos y canasta todavía permitía cierto margen de maniobra.

Quince millones de argentinos bajo la línea de pobreza

En ese contexto, la pobreza alcanzó al 32,3% de la población, unos 15 millones de personas en todo el país. Frente al segundo semestre de 2025, se incorporaron alrededor de 1,9 millones de individuos a esa condición. La indigencia, en tanto, afectó al 7,5% de la población, cerca de 3,5 millones de personas, con unas 538.000 más que en el período anterior. La comparación interanual muestra así un agravamiento simultáneo de ambos indicadores, tanto en su versión más extrema como en la que agrupa al conjunto de hogares con ingresos insuficientes para acceder a la canasta total.

La distancia entre los recursos disponibles y el costo de la canasta también se amplió entre los propios hogares pobres. Según la consultora LCG, sus ingresos familiares cubrieron, en promedio, apenas el 64,1% de la Canasta Básica Total. El faltante equivalía a 569.100 pesos mensuales por hogar, expresados a precios de agosto. Esto implica que, incluso dentro del universo de familias clasificadas como pobres, la insuficiencia de ingresos para cubrir las necesidades básicas se profundizó respecto de mediciones previas.

El trabajo fue otro factor señalado por la UCA: disminuyeron los ocupado registrados y aumentaron las ocupaciones informales y precarias. A eso se sumó una nueva caída del poder adquisitivo de los salarios registrados, que acentuó la pérdida de ingresos en términos reales. Las estimaciones de la consultora Equilibra muestran que el ingreso real registrado retrocedió 0,6% mensual en julio y 3,1% frente al mismo mes de 2025, para lo cual la consultora utilizó una canasta actualizada con la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017/18. La dinámica es congruente con la mayor fragilidad laboral que describe el observatorio y con el retroceso del salario formal.

Proyecciones hacia 2026 y condicionantes

Hacia el cierre de 2026, el investigador del Centro de Investigación y Acción Social Santiago Poy anticipó una pobreza relativamente estable si no se producen modificaciones relevantes en la inflación y en el nivel de actividad. En la misma línea, el investigador de Fundar Daniel Schteingart también proyectó estabilidad ante un panorama de ingresos reales estancados. Las dos previsiones aparecen condicionadas por la evolución de los recursos familiares y por la trayectoria de las canastas, dos variables que en el primer semestre se movieron en sentidos adversos para los hogares de menores ingresos y que dejaron al indicador social en un umbral elevado, cuya reversión dependerá, en definitiva, de quién termine absorbiendo el costo de la diferencia entre salarios y precios esenciales.

BL
Beatriz LuceroEconomía provincial

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