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Domingo, 4 de octubre de 2026
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La OMS insiste con los 25 gramos de fibra por día y el desayuno es un buen lugar para empezar a sumarlos

Incorporar fruta entera, avena o semillas a la primera comida del día es la estrategia que difunden los organismos internacionales para acercarse a la recomendación diaria, con cambios progresivos y buena hidratación.

Por Ezequiel GarroVilla Mercedes y el interior · · hace 11 h
La OMS insiste con los 25 gramos de fibra por día y el desayuno es un buen lugar para empezar a sumarlos

Cada vez que me siento a escribir sobre alimentación, termino volviendo a lo mismo: las cosas simples suelen ser las que más cuesta sostener en el tiempo. La Organización Mundial de la Salud lleva años repitiendo una cifra que muchos lectores ya escucharon pero pocos aplican: un mínimo de 25 gramos de fibra por día en adultos, consumida en su forma natural, dentro de una dieta variada. Y la puerta de entrada, dicen los especialistas, es la primera comida del día.

Desde mi lugar, a unos setecientos kilómetros de Buenos Aires, veo cómo en los pueblos del interior la mesa del desayuno suele ser bastante parecida: mate con facturas, tostadas blancas, o un yogur rápido antes de salir. Por eso me interesa detenerme en lo que dice la evidencia, sin vueltas.

Por qué el desayuno es el momento clave

El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos, conocido por su sigla NIDDK, coincide con la OMS en que el aumento de fibra debe hacerse de manera gradual, acompañando el cambio con suficiente cantidad de líquidos. No hay una medida única de agua que sirva para todos: las necesidades dependen del tamaño corporal, la salud general, la actividad física y hasta el lugar donde uno vive. Quienes estamos en zonas semiáridas del centro del país, como Villa Mercedes, lo sabemos bien: la hidratación no es un consejo genérico, es una necesidad concreta.

  • Fruta entera junto a las tostadas: una banana, una manzana o pera suman fibra y agua.
  • Yogur natural con frutos rojos y semillas de chía o lino molido, para quienes gustan de preparaciones rápidas.
  • Pan integral en lugar de pan blanco, acompañado con palta y una fruta, reúne fibra, grasas saludables y proteína.
  • Avena como base, a la que se le pueden agregar frutas frescas o secas y semillas.
  • Opciones saladas: arroz integral, quinoa, batata o verduras reutilizadas en una tortilla o un salteado matutino.

La Asociación Estadounidense del Corazón es clara al respecto: siempre que se pueda, conviene elegir la fruta entera antes que su jugo. Al procesar la fruta para obtener líquido se pierde buena parte de la fibra, que es justamente el nutriente que estamos buscando. La misma entidad amplía la lista de fuentes a verduras, cereales integrales, porotos, nueces y semillas, lo que confirma que la fibra no es asunto solo de frutas.

Casos especiales y el reclamo pendiente

Hay situaciones en las que la recomendación general no alcanza. El NIDDK advierte que las personas con síndrome de intestino irritable pueden necesitar una evaluación profesional antes de modificar la dieta, ya que la tolerancia a la fibra soluble varía mucho de un paciente a otro. La regla de oro sigue siendo la misma: incorporar variedad, avanzar de a poco y observar cómo responde el cuerpo. Un salto brusco, sobre todo si el consumo previo era bajo, suele terminar en gases e hinchazón abdominal, que es la forma en que el aparato digestivo nos dice que no acompañamos el cambio como corresponde.

“Yo siempre digo que la salud digestiva se construye de a poco, no de un día para el otro. Cambiar una tostada blanca por una integral ya es un primer paso”Marta, vecina de Villa Mercedes

Mientras tanto, la OMS también pide un piso de 400 gramos diarios de frutas y verduras combinadas, lo que vuelve a poner al desayuno en el centro de la escena. No se trata de reinventar la primera comida de la mañana, sino de ajustar lo que ya se come con pequeños agregados que, repetidos durante semanas, terminan marcando una diferencia real en la alimentación cotidiana. El desafío pendiente, como siempre, es que esa información llegue con claridad a las mesas de los pueblos del interior, donde a veces las recomendaciones internacionales parecen escritas para otro país. La pelota, en este caso, la tienen los equipos de salud locales y los propios vecinos, que son quienes pueden transformar un consejo global en un hábito de cada mañana.

EG
Ezequiel GarroVilla Mercedes y el interior

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