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Viernes, 9 de octubre de 2026
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La nueva rutina de Luli Fernández: entrenamiento, terapias varias y tardes sin ruido después de los 40

A los 38 años, la modelo y conductora reorganizó su día a día tras su separación. Su jornada arranca a las seis con su hijo de siete años, suma musculación con profesor y nutricionista, y suma distintas terapias que la ayudaron a redefinir prioridades.

Por Marisol OlguínCampo y producción · · hace 1 h
La nueva rutina de Luli Fernández: entrenamiento, terapias varias y tardes sin ruido después de los 40

A las seis de la mañana ya hay movimiento en la casa de Luli Fernández en Recoleta. La modelo y conductora se levanta para preparar el desayuno de su hijo Indalecio, de siete años, antes de que llegue la persona que la ayuda con las tareas domésticas. Entre los dos arman el lunch escolar, comparten el desayuno y salen rumbo al colegio en Vicente López. El trayecto, según relata, lo hacen en auto, con música y conversación como compañía.

Una vez que el chico queda en la escuela, la rutina de la conductora se reordena entre el cuerpo y la cabeza. Entrena musculación tres veces por semana con un profesor y lleva adelante un seguimiento nutricional. A eso le suma una batería de prácticas que describe como parte del mismo proceso: terapia tradicional, terapia neural, constelaciones familiares, biodecodificación y registros akáshicos. Para decisiones personales y laborales consulta además a una astróloga y a una numeróloga.

Trabajo, premios y un cambio de mirada

El resto de la jornada lo ocupa lo laboral. Fernández conduce un ciclo de entrevistas para una plataforma digital que arrancó enfocado en mujeres y que este año incorporó una edición dedicada a varones. El programa le valió una nominación a los premios Martín Fierro, un reconocimiento que reordenó su vínculo con la pantalla chica.

El cambio más visible, sin embargo, no fue profesional sino personal. Fernández reconoce que durante años el trabajo funcionó como refugio y que su agenda no tenía pausas. Lo que se modificó no fue la cantidad de horas, sino la decisión consciente de no llenar los huecos. Cuando Indalecio está con su padre, los miércoles y sábados, la opción que elige es quedarse en casa mirando una serie, tomando mate y acompañada por sus tres perros.

“Hoy me doy cuenta de que necesito mucho menos para ser feliz.”Luli Fernández

La crianca en solitario redefinió también el vínculo con su hijo. Desde que vive sola con él, Fernández describe que la relación se profundizó, con tardes compartidas que antes no tenían espacio. La reorganización de prioridades, según cuenta, arrancó en el peor momento del proceso de separación, cuando eligió quedarse quieta en lugar de acumular actividades. Esa misma quietud que descubrió en pleno duelo es la que hoy sostiene su rutina y la que, según sus propias palabras, la ayuda a ordenar el resto.

  • Madrugada: despertar a las seis, desayuno con su hijo y traslado al colegio en Vicente López.
  • Cuerpo: musculación con profesor tres veces por semana y seguimiento nutricional.
  • Mente: terapia tradicional, terapia neural, constelaciones, biodecodificación y registros akáshicos.
  • Trabajo: conducción de un ciclo de entrevistas nominado a los premios Martín Fierro.
  • Tardes libres: series, mate y compañía de sus tres perros, antes que agenda saturada.
MO
Marisol OlguínCampo y producción

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