La inflación mensual se mueve entre 1,6% y 1,9% y los analistas coinciden en que el piso todavía no aparece
El índice de septiembre cerró en 1,9% y las expectativas del REM ratifican un zigzag que se extendería, como mínimo, hasta marzo de 2027. La indexación de tarifas, prepagas, alquileres y paritarias sostiene la inercia y los precios regulados acumulan una suba de 31,5% en el año, por encima del núcleo.
La inflación de septiembre se ubicó en 1,9%, según los datos oficiales, y volvió a confirmar un patrón que se repite mes tras mes: un período baja, el siguiente sube, y así sucesivamente. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que elabora el Banco Central proyecta que esa dinámica se sostendrá al menos hasta marzo de 2027, con estimaciones de 1,7% en octubre, 1,6% en noviembre, 1,8% en diciembre, 1,6% en enero y febrero del año próximo, y 1,7% en marzo. Ninguna de las proyecciones del panel perfora el 1,6% mensual en ese horizonte, lo que muestra que los analistas consultados por la autoridad monetaria no visualizan, por ahora, un escenario de baja sostenida del indicador.
Para dimensionar el cuadro actual, basta con comparar contra el año anterior. En septiembre de 2024 la inflación había marcado un descenso pronunciado desde los picos de fines de 2023, pero el ritmo mensual ya se había estabilizado en valores cercanos al 4%. En ese contexto, el 1,9% de septiembre de 2025 representa una caída sensible respecto de doce meses atrás, y a la vez confirma que la velocidad de desaceleración se agotó: el indicador dejó de bajar y pasó a oscilar en una banda estrecha. La media nacional de los últimos doce meses, en tanto, se ubica en torno al 2,2% mensual, por encima del rango en el que se mueve el índice en los últimos meses, lo que da cuenta de que la desaceleración se completó pero el proceso de estabilización plena todavía no.
Por qué el zigzag no cede
Detrás del comportamiento en zigzag operan varios mecanismos que trasladan los aumentos ya registrados hacia los meses siguientes. Las jubilaciones, las tarifas de servicios públicos, las cuotas de medicina prepaga, los alquileres y las paritarias salariales se ajustan en función de la inflación ya ocurrida, lo que hace que las subas previas no desaparezcan del todo sino que reaparezcan, con distintos rezagos, en los precios y en los ingresos de los períodos posteriores. Esa lógica de indexación retroactiva es la principal explicación que ofrecen los especialistas para entender por qué la inflación no logra perforar un piso claro.
- Tarifas de servicios públicos con ajustes atados a la inflación pasada.
- Cuotas de medicina prepaga con actualizaciones periódicas según el índice.
- Alquileres indexados por la variación del IPC o por cláusulas de ajuste similar.
- Paritarias salariales que negocian a partir de la inflación ya registrada.
- Cuotas escolares y otros servicios con mecanismos de ajuste equivalentes.
A esa inercia se suma la recomposición de los precios regulados, que en lo que va del año acumularon una suba de 31,5%, frente al 21,8% que registró la inflación núcleo en el mismo período. Esa brecha de casi diez puntos porcentuales entre regulados y núcleo muestra que un componente relevante del índice general sigue presionando al alza, incluso cuando otros rubros exhiben un ritmo más moderado. La estacionalidad también aporta saltos puntuales: rubros como indumentaria, turismo, frutas y verduras concentran sus aumentos en determinadas épocas del año, mientras que la nafta y la carne pueden sumar variaciones adicionales según el clima o el comportamiento del mercado internacional.
“Es bastante rápido bajar la inflación desde niveles muy elevados, pero después cuesta muchísimo más bajar lo que sería la inflación inercial. En los procesos de estabilización de la región que lograron resultados, la baja a un dígito anual tomó más de tres o cuatro años.”Juan Manuel Telechea, economista
En la misma línea se pronunció Diego Piccardo, de la Fundación Libertad y Progreso, quien sostuvo que un proceso de desinflación puede tener repuntes mensuales sin que eso implique un cambio de tendencia. Por su parte, Fiorella Scalise, de EcoGo, describió que la indexación de tarifas, alquileres, prepagas, cuotas escolares y salarios mantiene los aumentos atados a la inflación pasada en distintas proporciones, lo que alimenta la persistencia del fenómeno. La coincidencia entre los tres especialistas consultados apunta a que la dinámica descripta responde a un patrón conocido en otros procesos de estabilización regional, más que a un desequilibrio excepcional de la economía actual.
En ese marco, la pregunta que queda abierta es quién termina pagando el costo de la inercia mientras el indicador no logra perforar el piso del 1,6% mensual. Si las paritarias cierran mirando la inflación ya ocurrida y las tarifas y los alquileres se actualizan con el mismo espejo, la cadena de ajustes no se corta: cada suba del pasado reaparece, con cierto rezago, en los precios del presente. Hasta que alguno de los eslabones de esa cadena acepte moverse por debajo del índice anterior, el zigzag del que hablan las proyecciones del REM continuará marcando el pulso de la inflación argentina, al menos hasta bien entrado 2027.
