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Jueves, 1 de octubre de 2026
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Jonathan Lipnicki, el nene de Jerry Maguire que ahora se anima a incomodar al público desde Venecia

A los 35, el actor que conquistó a Hollywood como el hijo de Tom Cruise se mete en el papel más arriesgado de su carrera en Primetime, el thriller de Lance Oppenheim que lo enfrenta cara a cara con Robert Pattinson y reabre el debate sobre los operativos televisivos del periodista Chris Hansen.

Por Rosario EscuderoCultura y espectáculos · · hace 1 h
Jonathan Lipnicki, el nene de Jerry Maguire que ahora se anima a incomodar al público desde Venecia

Lo vi por primera vez en la sala grande del Palazzo del Cinema, y antes de que Jonathan Lipnicki apareciera en pantalla ya había una señora de unos cincuenta y tantos llorando desconsolada, tapándose la boca con la mano. A su lado, el marido le pasaba pañuelos descartables como si fueran entradas de regalo. Cuando el crédito final subió y se prendieron las luces, ella seguía sin poder hablar. 'Es el nene de Jerry Maguire, no puede ser', repetía, y la verdad es que la frase resume bastante bien lo que uno siente al ver a Lipnicki convertido, a los 35 años, en un protagonista tan incómodo como el de Primetime, la película que Lance Oppenheim presentó a comienzos de septiembre en el Festival de Venecia y que se llevó una ovación de siete minutos.

La propuesta es un thriller psicológico inspirado en los operativos televisivos que hicieron famoso al periodista Chris Hansen, el conductor que durante años confrontó en vivo a adultos que creían encontrarse con menores contactados por internet y terminaban atrapados en un estudio con cámaras y policías. Robert Pattinson se pone en la piel de Hansen, mientras que Lipnicki encarna a uno de esos hombres, sorprendido en el momento justo en que cree que va a cerrar una cita. Lo inquietante del filme, y lo que vuelve a poner sobre la mesa un debate que ya tiene más de una década, es que los supuestos menores eran en realidad adultos que actuaban como señuelos, y que ese mecanismo dejó muchas preguntas abiertas sobre los límites entre el periodismo, la búsqueda de rating y la intervención de las fuerzas de seguridad.

Un papel que Lipnicki esperó durante años

El recorrido del actor en Hollywood empezó en 1996, cuando Tom Cruise y Renée Zellweger lo eligieron para interpretar a Ray Boyd en Jerry Maguire, el personaje del ahijado superdotado que se robaba cada escena con sus preguntas filosas. Ese papel le valió un Critics' Choice Award y un Young Artist Award, y dos años después llegó Stuart Little, que en 1999 recaudó cerca de 300 millones de dólares en todo el mundo y lo confirmó como una de las caras infantiles más queridas de la industria. Después de eso, y según los datos que manejo, apenas dos películas con Lipnicki como protagonista llegaron a las salas: la segunda de ellas es, justamente, este Primetime.

En la conferencia de prensa en el Lido, el actor fue muy claro sobre por qué aceptó el desafío. 'Había rezado por un material oscuro', dijo, en una frase que suena casi como un desahogo y que a mí me dejó pensando en cuántos papeles intrascendentes debe haber tenido que pasar por alto para llegar hasta acá. Lipnicki también habló de una escena de desnudo frontal que forma parte de la película y reconoció que la experiencia lo intimidó, más allá de que ya había hecho algo parecido en la obra teatral Lost Girls. La diferencia, explicó, es que esta vez el contexto del personaje vuelve ese desnudo una herramienta dramática, y eso cambia la manera en que un actor se para frente a la cámara.

Lo que se pregunta el público a la salida

  • Si la película justifica revisitar un formato que muchos críticos ya consideraban éticamente problemático cuando se emitía por televisión.
  • Qué tan riesgoso es para Pattinson sumarse a un proyecto tan expuesto, después de haber construido una carrera asociada a sagas enormes como Crepúsculo y Batman.
  • Cómo se sostiene la tensión cuando el espectador ya conoce, de antemano, el mecanismo del operativo que la historia recrea.
  • Si Lipnicki logra correr de verdad el fantasma del niño prodigio o si el casting opera más como un golpe de efecto que como una decisión artística.

Yo salí del Palazzo del Cinema con una sensación rara, una mezcla de admiración por la actuación de Lipnicki y de incomodidad por lo que la película muestra sin endulzar. Oppenheim venía del documental, y se nota: hay una voluntad de registrar los hechos con la misma frialdad con la que un equipo periodístico desplegaría sus cámaras. El film todavía no tiene fecha de estreno confirmada para la Argentina, pero su paso por Venecia lo deja instalado como uno de los títulos incómodos de la temporada, de esos que uno recomienda con una advertencia.

Mientras me alejaba por la calle hacia el vaporetto, escuché a un hombre decirle a su amigo, con ese tono de los que procesan lo que acaban de ver recién cuando ya están en la vereda: 'Pobre pibe, el mismo nene que se comía la medialana con Tom Cruise hoy se banca esta película'. A veces una frase de un desconocido dice más que cualquier crítica firmada.

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Rosario EscuderoCultura y espectáculos

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