El retiro corporativo más incómodo del año llega a Netflix con una pregunta que nos toca de cerca
La película española "Gracias, equipo" se estrena este viernes y propone una comedia liviana pero filosa sobre lo que somos capaces de hacer cuando el puesto de trabajo empieza a tambalear. Una excusa perfecta para repensar cómo nos llevamos con nuestros compañeros de oficina.
Lo confieso de entrada: a mí me cuesta muchísimo soltarme cuando estoy en un retiro laboral. Me refiero a esos encuentros que arman las empresas en un hotel o en una quinta para que el equipo "fortalezca vínculos", "se alinee" y, en el mejor de los casos, vuelva con alguna idea fresca. Siempre hay alguien que vuelve encantado, alguien que vuelve agotado y alguien, como yo, que vuelve preguntándose por qué firmó ese formulario de inscripción. Por eso, cuando me enteré de que Netflix estrenaba este viernes 11 de septiembre de 2026 una comedia española titulada "Gracias, equipo" que arranca exactamente en un retiro corporativo, sentí que la plataforma me estaba hablando al oído.
La película, dirigida por Diego Núñez Irigoyen y con guion de Cristóbal Garrido y Adolfo Valor (responsables, entre otras cosas, de la serie "Fariña"), parte de una premisa que a cualquiera que haya pasado por una oficina le va a sonar reconocible: un grupo de empleados llega a un encuentro empresarial con la promesa de trabajo en equipo, y en el camino se entera de que se vienen despidos masivos. A partir de ahí, lo que podía haber sido un drama corporativo solemne se transforma en una comedia de situación que decide, sabiamente, no tomarse demasiado en serio a sí misma.
Un elenco que sostiene la comedia sin forzarla
Alexandra Jiménez, que ya demostró en comedias españolas recientes que tiene un timing muy particular, lidera un reparto coral en el que cada personaje encarna un arquetipo del mundo laboral: el que siempre quiere quedar bien con el jefe, el que lleva años sin ascender y sospecha por qué, la que llegó hace poco y todavía cree que todo esto es una gran familia. Irigoyen, que codirigió la primera temporada de "División Palermo", maneja al conjunto con un pulso ordenado, sin subrayados innecesarios, y deja que los actores construyan sus personajes a partir de los pequeños gestos, de las pausas en la conversación de pasillo, de las sonrisas que se apagan cuando nadie está mirando.
El guion de Garrido y Valor no busca la sátira afilada ni la denuncia explícita; apunta, más bien, a entretener con solidez, y en eso cumple. La competencia entre los empleados escala de manera gradual, los personajes se mantienen fieles a sí mismos a lo largo de la historia y, aunque el desenlace resulta bastante predecible, el recorrido hasta llegar ahí se disfruta sin sobresaltos. La película no pretende decir nada nuevo sobre la toxicidad laboral, pero sí ofrece una lectura moderadamente crítica sobre cómo nos comportamos cuando sentimos en riesgo la estabilidad económica, y eso, créanme, es más de lo que prometen muchas comedias de oficina.
“A la salida del visionado, una colega me dijo algo que se me quedó dando vueltas: "Menos mal que en mi oficina ya pasó lo peor, porque si no, no sé si hoy duermo". Esa risa nerviosa, esa manera de tomárselo con humor para no tomárselo demasiado en serio, es exactamente lo que propone "Gracias, equipo": una película que sabe que el miedo al recorte duele, pero que también entiende que, a veces, la mejor manera de mirarlo es desde la butaca, con pochoclo a un costado y la pantalla grande de por medio.”Una colega, a la salida del visionado
