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Lunes, 19 de octubre de 2026
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El clásico en el Cilindro dejó a Racing con las manos vacías y mirando de reojo la tabla

La Academia ganaba con gol del Zaracho, pero un penal de Meza a los 20 del segundo tiempo selló el 1-1 que la deja al borde de quedar afuera de los playoffs. Ahora depende de un milagro y de ganarle al River de Gallardo en el Monumental.

Por Pablo CarreñoDeportes · · hace 1 h
El clásico en el Cilindro dejó a Racing con las manos vacías y mirando de reojo la tabla

Arrancó la tarde con la sonrisa abierta en el Cilindro de Avellaneda y terminó con la preocupación tatuada en la cara. Racing se durmió, regaló un penal a los 20 del segundo tiempo y Maximiliano Meza, con un remate cruzado a la derecha del arco, firmó el 1-1 que deja a la Academia con la calculadora prendida fuego y la ilusión de los playoffs colgando de un hilo finito.

Hasta ese cabezazo de Adrián Martínez (el Marciano, siempre el Marciano) en el área, dejando la pelota muerta sobre la línea para que Matías Zaracho la empujara a los 30 del primer tiempo, la historia iba como la imaginaba Gustavo Costas en cualquier banco de plaza. Racing había hecho el gol que tanto le costó, tenía el partido controlado y se perfilaba a sumar tres puntos que lo dejaban, otra vez, en conversación con los de arriba.

El penal que cambió la historia

Pero el complemento fue otro partido. El ritmo local se cayó como velador en velorio. Independiente se plantó más adelante, Racing se replegó sin orden y la jugada que desnudó todo llegó en el área local: una mano, un penal bien sancionado, y Meza, con el pulso firme, cambió por gol lo que para la Academia era triunfo seguro. El arquero Cambases se tiró a su derecha pero no llegó. Puro detalle, pura historia chiquita que define un campeonato.

Con el empate, el panorama para la Academia es durísimo. Tiene que ganar los tres partidos que le quedan (River en el Monumental, Barracas Central y Aldosivi en el Cilindro) y, aun así, dependiendo de una mano divina de otros resultados. Ni tres victorias consecutivas le alcanzan para meterse entre los ocho mejores. Las cuentas no dan, salvo que la tabla haga una de las suyas.

Lo que viene y lo que preocupa

  • River Plate en el Monumental, por la anteúltima fecha: el partido más difícil del calendario, con Gallardo en el banco y la Bombonera norte mirando de reojo.
  • Barracas Central de local: el partido accesible en los papeles, que en el fútbol argentino suele ser una trampa con piña.
  • Aldosivi de local, en la última: cierre ante un equipo que pelea por no descender, siempre molesto, siempre con hambre.
  • Mientras tanto, la dirigencia ya mueve hilos para reemplazar a Sebastián Romero, el técnico interino que cierra su segundo ciclo. Suenan Guillermo Barros Schelotto y Nicolás Diez, dos apellidos con recorrido y un proyecto interesante en carpeta.
  • En lo juvenil, y doprieron: los zagueros Mateo Martínez y Gonzalo Escudero mostraron aplomo y se perfilan para quedarse en el plantel 2027.

Una preocupación extra: las copas

Hay un dato que duele más que el empate mismo. Si Racing no clasifica a los playoffs, se queda sin copas internacionales en 2027 y eso significaría la primera temporada sin torneos Conmebol desde 2014. Una rareza para un club que venía acostumbrado a bailar en Sudamérica. Eso ya mueve la economía de los abonos, la venta de plateas y hasta el café de la dirigencia un lunes a las ocho de la mañana.

Mientras tanto, el mediocampista Matko Miljevic miró el clásico por televisión. No fue convocado y su futuro es un signo de pregunta enorme: tres millones de dólares pagados a principios de año por una contratación que, por ahora, no rindió. Otro tema que la nueva gestión técnica deberá resolver, junto con la elección del entrenador y la planificación de un 2027 que, por estas horas, pinta complicado.

Así las cosas, la Academia queda obligada a ganarle al River de Marcelo Gallardo en su propia cancha, el Monumental, este finde. Un escenario ideal para sacarse de encima el sabor amargo del clásico y, de paso, regalarle al Muñeco una de esas tardes que le gustan: con público en contra y la soga al cuello. Será, sin dudas, una final anticipada. Para Racing, ganar sería oxígeno. Perder, empezar a despedirse.

PC

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