Martes, 15 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
PortadaVida
Vida /

De Neuquén a Caracas: la última voluntad que empujó a un voluntario de Cruz Roja hasta el Caribe

Juan Diego Lorente cumplió el pedido de un paciente venezolano internado durante 416 días y, una vez entregadas las cenizas en Perú, decidió continuar hasta Venezuela para colaborar tras el terremoto. Una historia de solidaridad que la organización aclara no constituye una misión oficial.

Por Rodolfo GaticaPolítica provincial · 15 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Como tantas otras veces que la provincia quedó a merced de la buena voluntad de unos pocos, un hombre terminó resolviendo con recursos propios lo que las estructuras formales no alcanzan a mover. En este caso, se trata de Juan Diego Lorente, presidente de la Filial Neuquén de Cruz Roja Argentina, que acaba de completar una travesía que combina el cumplimiento de la última voluntad de un paciente venezolano internado durante más de un año en el Hospital Provincial Neuquén con una decisión personal de continuar viaje hasta Caracas para ofrecerse como voluntario frente a los efectos del terremoto que sacudió a Venezuela.

El paciente en cuestión se llamaba Néstor Tovar Ibarra, un ciudadano venezolano que residía en Neuquén y que tras una caída sufrió una lesión medular que lo dejó paralítico. Permaneció 416 días internado en el hospital neuquino, atendido por el equipo de Traumatología y acompañado por integrantes de la comunidad venezolana local y por voluntarios de Cruz Roja. Ya durante la prolongada internación se le diagnosticó cáncer de próstata. Murió sin haber podido regresar a su país.

Una promesa que cruzó dos fronteras

Su pedido fue concreto y Lorente lo hizo suyo: que sus cenizas llegaran hasta su hermano Adrián, que vive en Perú. El titular de la filial neuquina de Cruz Roja coordinó el traslado con el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, completó la entrega a la familia y, tal como había ocurrido otras veces cuando las promesas chicas terminan moviéndose a lugares mucho más grandes, no volvió.

En lugar de regresar a la Argentina, Lorente resolvió seguir viaje hacia Venezuela, financiado con fondos propios y con el respaldo de su familia, para ponerse a disposición de la Cruz Roja Venezolana como voluntario. Desde Cruz Roja Argentina aclararon puntualmente que no existe una misión operativa oficial de su personal desplegada en Venezuela, aunque sí se brindaron apoyos materiales y económicos, y la organización cuenta con los mecanismos para activar un eventual despliegue si la situación lo requiriera.

Caracas, después del terremoto

En Caracas, Lorente recorrió zonas afectadas por el sismo: edificios dañados, estructuras colapsadas y sectores golpeados por el terremoto. Fue en uno de esos recorridos, cerca de su alojamiento, donde apareció la escena que terminó de darle densidad humana al viaje. En una plaza descubrió un gimnasio abierto, gratuito, atendido por un profesor hasta la medianoche. Amante desde hace años del culturismo, se detuvo y entabló conversación.

La charla cambió de registro. El hombre le habló de pérdidas familiares provocadas por el terremoto, de un distanciamiento prolongado de su madre de 73 años y de un punto vinculado al sismo al que había intentado acercarse sin poder lograrlo por el peso emocional que le generaba. Lorente tomó una decisión que excede lo estrictamente humanitario: lo acompañará cuando intente el reencuentro con su madre y cuando se acerque al sitio al que no pudo llegar solo.

La familia, como siempre, mira desde lejos: ni la provincia ni el poder central aparecen como protagonistas de esta historia. Gana la voluntad individual de un voluntario que convirtió un pedido funerario en una misión personal de largo alcance. Pierde, otra vez, la idea de que estas cosas puedan resolverse sin que alguien ponga el cuerpo, los ahorros y la agenda propia al servicio de un compromiso que nadie le había pedido que asumiera hasta sus últimas consecuencias.

RG
Rodolfo GaticaPolítica provincial

Te puede interesar