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Jueves, 15 de octubre de 2026
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Cuatro fallas técnicas que deterioran la rodilla en el gimnasio y los ajustes que las revierten

Un relevamiento reciente en adultos con dolor articular confirma que la fuerza por sí sola no protege la articulación cuando la ejecución falla. Especialistas detallan los movimientos que más castigan la rodilla y las claves para corregirlos.

Por Tomás OjedaÚltimo momento · · hace 1 d
Cuatro fallas técnicas que deterioran la rodilla en el gimnasio y los ajustes que las revierten

Fortalecer las piernas no garantiza articulaciones sanas. Una investigación publicada en febrero de 2026 en Arthritis Care & Research siguió a 377 adultos con problemas de rodilla durante dieciocho meses y llegó a una conclusión clara: la musculatura no protege la articulación si los movimientos se ejecutan de forma incorrecta, confirmaron a este medio fuentes especializadas en entrenamiento y rehabilitación.

El colapso de rodillas hacia adentro

El error más frecuente y más dañino es el colapso de rodillas hacia adentro, conocido como valgo. Ocurre cuando la articulación se dobla hacia el centro en lugar de apuntar hacia los dedos del pie, y puede aparecer en sentadillas, zancadas y prensa de piernas. La fisioterapeuta Casey Lee señala que esa posición sobrecarga la rodilla muy por encima de lo que está diseñada para soportar. Para corregirlo recomienda entrenar frente a un espejo, mantener las rodillas alineadas con los dedos durante todo el movimiento y concentrarse en la técnica. Si el problema persiste, puede indicar rigidez de tobillo o debilidad en el glúteo medio, y conviene consultar a un especialista.

La rigidez del tobillo

La movilidad del tobillo también influye de manera directa. Cuando esa articulación carece de amplitud, la rodilla tiende a sobrepasar la línea de los dedos del pie en la zancada y el tobillo gira hacia adentro, lo que genera una torsión en la tibia. Un ejercicio simple para detectarlo en casa es el test de rodilla a la pared: se apoya la punta del pie a unos diez centímetros de la pared y se intenta tocarla con la rodilla sin levantar el talón. Quienes no logren tocarla presentan limitación y deben ampliar el paso y reducir el rango hacia adelante.

Reposo absoluto: un alivio que debilita

Otro error habitual es pausar por completo el entrenamiento cuando aparece la molestia. Lee es categórica al respecto: el reposo absoluto alivia los síntomas de forma temporal, pero debilita los tejidos que sostienen la articulación y aumenta el riesgo de caídas por pérdida muscular. La alternativa es un plan de recuperación activa con opciones concretas.

  • Estiramientos de cadena posterior y cuádriceps.
  • Trabajo con rodillo de espuma en muslos y pantorrillas.
  • Ejercicios isométricos, como la sentadilla en pared.
  • Ejercicio acuático, que permite ganar fuerza con menor impacto sobre la articulación.

Factores externos que suman riesgo

El material difundido por los especialistas identifica dos factores adicionales que inciden de forma significativa: la fatiga acumulada y el uso de calzado desgastado. La fatiga deteriora la técnica en las últimas repeticiones del entrenamiento, donde el valgo aparece con mayor frecuencia. El calzado desgastado, en tanto, pierde amortiguación y soporte, y modifica la pisada durante la zancada. La recomendación práctica es renovar el calzado al cumplir los ciclos de uso indicados por el fabricante y bajar la carga cuando la técnica se rompe en la última serie. La buena noticia, según los profesionales consultados, es que todos estos errores admiten corrección con ajustes puntuales y supervisión adecuada.

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Tomás OjedaÚltimo momento

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