Condenan a un enfermero de Rosario que vendía por redes sociales medicamentos robados de un hospital
Luis Benavídez, que se desempeñaba en el Policlínico PAMI II, recibió cuatro años y seis meses de prisión efectiva tras admitir que sustraía fentanilo y otras sustancias hospitalarias y las comercializaba para consumo recreativo.
A las 11.30 del viernes 5 de septiembre, en el Tribunal Oral Federal 2 de Rosario, se conoció la condena contra Luis Benavídez, enfermero del Policlínico PAMI II, por comercio de medicamentos robados y otras figuras penales. La pena fue de cuatro años y seis meses de prisión efectiva, con inhabilitación por igual período para ejercer la enfermería y ocupar cargos públicos.
La resolución surgió de un acuerdo pleno entre el Ministerio Público Fiscal y la defensa, que fue homologado por el juez federal de garantías Carlos Vera Barros en una audiencia realizada el 4 de septiembre. Según la fiscalía, el acusado reconoció los hechos, su intervención, las pruebas de la acusación, la calificación legal y la pena solicitada, en el marco de un juicio abreviado.
Los delitos acreditados
- Comercio de estupefacientes, por la venta de fentanilo.
- Comercialización de sustancias medicinales peligrosas con ocultamiento de su carácter nocivo, a raíz del bromuro de vecuronio.
- Hurto, por la sustracción de los medicamentos del hospital.
- Tenencia ilegítima de un arma de fuego de uso civil, a partir de una pistola secuestrada durante uno de los allanamientos.
De acuerdo con la investigación, Benavídez se desempeñaba en el Policlínico PAMI II desde 2014 y, según la fiscalía, obtenía las sustancias en su lugar de trabajo para luego ofrecerlas a través de redes sociales. La pesquisa sostiene que coordinaba las entregas por aplicaciones de mensajería y que los productos estaban destinados a consumo recreativo.
El expediente se originó tras la denuncia del padre de un hombre de 37 años que fue encontrado muerto en su departamento el 9 de agosto de 2023. El familiar aportó el teléfono de la víctima a la Unidad Fiscal Rosario y señaló que su hijo adquiría fentanilo y otras sustancias que le compraba a un enfermero. La Justicia provincial había archivado la pesquisa por la muerte, ya que la autopsia no logró determinar una causa de fallecimiento y el laboratorio no contaba con las técnicas necesarias para confirmar la presencia de vecuronio, aunque no se descartó un origen toxicológico.
El análisis de conversaciones y mensajes de audio del celular permitió, según la fiscalía, reconstruir el mecanismo de venta y confirmar que el enfermero ofrecía sustancias de uso hospitalario. Esos intercambios dieron sustento probatorio al expediente federal, que derivó en los allanamientos en los que se secuestró el arma de fuego mencionada.
Con la homologación del acuerdo, la causa quedó concluida en primera instancia para el acusado, quien permanecerá detenido y ya registra antecedentes por esta condena firme a la espera de su ingreso a una unidad del Servicio Penitenciario Federal. La inhabilitación para ejercer la enfermería y cargos públicos regirá durante cuatro años y seis meses desde la fecha de la resolución.
