Saltar al contenido
Sábado, 17 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Vida ›
Vida /

Chequeo al chequeo: por qué ir al médico cuando todo parece andar bien

La presión arterial, el azúcar en sangre y hasta una anemia pueden avanzar durante años sin dar señales. Especialistas y sociedades médicas insisten en que la consulta periódica, ajustada por edad y antecedentes, sigue siendo la herramienta más barata para detectar a tiempo lo que todavía no se siente.

Por Pablo CarreñoDeportes · · hace 1 h
Chequeo al chequeo: por qué ir al médico cuando todo parece andar bien

Acá va una verdad incómoda: sentirse bien no es lo mismo que estar bien. Digo esto porque cada vez que un conocido me dice "yo al médico voy cuando me duele algo", me dan ganas de prestarle este manual de la Universidad de Utah. Los controles preventivos existen, justamente, para cazar a tiempo lo que todavía no avisa. La hipertensión, por ejemplo, es famosa por caminar entre nosotros sin dar síntomas durante años, hasta que un día aparece un dolor de pecho, un ACV o un infarto. Y ahí ya no hay manual que valga.

Qué se mira en una visita preventiva

La consulta de atención primaria no es glamour, pero salva. Se pesan cosas tan básicas como el peso, la talla, la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la respiración. También se revisan ojos, oídos, piel y mucosas. Con eso en la mesa, el profesional decide qué estudios de laboratorio pedir según la edad, el sexo y el historial de cada uno. Nada de pedir todo a lo loco: la indicación es personalizada.

  • Análisis de sangre para ver cómo andan riñón e hígado.
  • Marcadores vinculados a diabetes y al riesgo cardiovascular.
  • Detección de anemia y de procesos inflamatorios.
  • Estudio de lípidos (colesterol y triglicéridos).
  • Controles específicos según antecedentes familiares.

Y ojo con esto, que muchos lo subestiman: la familia pesa. Si el padre tuvo un infarto antes de los 55, si la madre arrastró diabetes, si un tío murió de cáncer de colon, el reloj empieza a correr antes. Michelle Spencer, enfermera certificada de la Universidad de Utah, lo resume con una frase que conviene tener en la pared del consultorio: los cuidados preventivos se planifican mirando el historial médico, los antecedentes familiares y el estado presente de salud. Las tres cosas, no una sola.

Cada cuántos años toca

La frecuencia no es la misma a los 25 que a los 55. Un adulto joven, sano y sin antecedentes puede zafar con un chequeo cada uno a tres años. A partir de los 40, la recomendación más habitual es ir una vez por año. Entre los 45 y los 75 hay un capítulo entero dedicado al cáncer colorrectal: la colonoscopia cada diez años es una de las rutas posibles, aunque los antecedentes pueden adelantar la primera consulta. Y atención, embarazadas: los controles prenatales están ahí para pescar a tiempo una preeclampsia, una diabetes gestacional o un problema de crecimiento fetal. Lo que no se busca, no se encuentra.

Así que ya sabe, amigo lector: el próximo turno, sáquelo cuando se sienta bárbaro. Ir al médico sin tener nada es el único modo de llegar a viejo sin que algo aparezca de sorpresa. La próxima pandemia, el próximo estrés, la próxima rutina que nos come: mejor llegarles con la planilla al día. El rival más bravo que tenemos es el que no nos avisa.

PC

Te puede interesar