BTS pisó suelo argentino y La Plata ya se prepara para tres noches de locura en el Maradona
Los siete miembros de la banda surcoreana aterrizaron en Ezeiza a bordo de su Boeing 777 privado y en cuestión de horas estarán cantando en el Estadio Único, donde las tres fechas del tour ARIRANG ya colgaron el cartel de agotadas.
Les cuento lo que vi porque todavía lo tengo fresco: cuando una chica con la remera de Jimin se acercó a la ventanilla del micro que trasladaba a los chicos desde el sector privado del aeropuerto hacia migraciones, no lo podía creer. Ahí, del otro lado del vidrio, iban los siete integrantes de BTS, los mismos que durante el último lustro coparon rankings, encabezaron festivales y se transformaron en una de las bandas más convocantes del planeta. Para mí, que llevo años cubriendo recitales, ver a RM, Jin, Suga, J-Hope, Jimin, V y Jungkook bajar por la escalera del Boeing 777 que la banda suele usar en sus giras internacionales fue una postal que no me voy a olvidar jamás.
El aterrizaje se produjo en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, en una de esas pistas que casi nunca aparecen en las fotos de los noticieros, porque el ingreso se hizo por el FBO, la terminal que se usa cuando se trata de vuelos privados. El avión provenía de Chile, donde la agrupación había hecho una escala previa dentro de la misma gira. Un día antes había llegado a Ezeiza otra nave idéntica con todo el equipo técnico, el staff de producción y el resto de la troupe que se mueve con la banda por el mundo.
Un operativo a la altura de la estrella del grupo
Una vez completado el trámite migratorio, los integrantes fueron subidos a siete camionetas oscuras con vidrios polarizados y escoltados por un piquete de motocicletas de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, con agentes uniformados que se acoplaron al convoy durante el trayecto hacia la zona donde se alojarán mientras permanezcan en el país. La escena, a juzgar por lo que me contaron colegas que estaban en el lugar, fue calcada a la que se repite cada vez que una figura de esta magnitud pisa Buenos Aires: vallado, tránsito interrumpido y una nube de celulares apuntando hacia las ventanillas.
- Miércoles 21 de octubre, a las 20.00: la tercera fecha, que se agregó a último momento porque la demanda superó la capacidad del Estadio Único Diego Armando Maradona.
- Viernes 23 de octubre, a las 20.00: la primera de las dos fechas originalmente confirmadas en La Plata.
- Sábado 24 de octubre, a las 20.00: la despedida local y, además, la noche elegida para transmitirse en vivo por la pantalla grande en varios países de Sudamérica, en una movida organizada por HYBE, la empresa que representa a BTS. Argentina y Brasil son las únicas plazas del sur del continente que recibirán esa función especial en salas de cine.
Las entradas para las tres veladas se agotaron antes incluso de que la gira arrancara en la Argentina, lo que habla a las claras de lo que significa este regreso para el público local, que durante años siguió al grupo a través de streams, traducciones de madrugada y videos virales, y que ahora tendrá la chance de verlos cantar a metros de distancia después de una espera larga y paciente.
El tour que los trae hasta acá se llama ARIRANG y tiene, me parece a mí, una carga simbólica enorme: es la primera gira en la que los siete se vuelven a subir al escenario juntos después de los proyectos solistas de cada uno y del paso por la conscripción obligatoria en Corea del Sur, un trámite que se llevó puesto a los integrantes en distintos momentos y que Suga terminó de completar en junio de 2025, siendo el último en reincorporarse. Después de Buenos Aires, el cronograma sigue hacia San Pablo, donde tocarán el 30 de octubre, en el marco de un recorrido que, según me confirmaron desde la producción, contempla más de ochenta conciertos distribuidos en treinta y cuatro regiones del mundo.
Salí del operativo con una sensación que tengo que compartirles, porque se la escuché a una señora que esperaba el colectivo de vuelta a su casa y, mientras acomodaba una bolsa con merchandising, le dijo a su hija con una mezcla de alivio y emoción que todavía me resuena: "Recién ahora caigo que los vamos a tener al lado, parecen de la familia". Y esa, a mi entender, es la mejor definición de lo que mueve esta historia.
