Bareiro, a bisturí: se opera el martes y Boca se queda sin el nueve hasta 2027
El delantero paraguayo pasará por el quirófano por una hernia lumbar que se le descompuso. Mientras tanto, Tomás Aranda también quedó afuera por tres meses y en el club descartan ir al mercado.
Adam Bareiro (Bare) jugó su último partido el 9 de mayo. A los 24 del primer tiempo, en La Bombonera, se mandó una chilena frente a Huracán, cayó mal y nunca más volvió. Desde ese día vive entre consultorios y kinesiólogos, y este martes 1 de septiembre le pondrán fecha de regreso: pretemporada de 2027. O sea, señores, el año que viene, como quien dice.
De un bloqueo soñado a un bisturí inevitable
Después de la chilena fatídica, al jugador le hicieron un bloqueo por discopatía lumbar con la idea de esquivar el quirófano y meterlo rápido a la cancha. La ilusión duró poco: cuando intentó volver a entrenarse con el grupo, el dolor volvió con todo y los médicos cortaron por lo sano. La cirugía de hernia lumbar la hará el doctor Jorge Batista, médico del club, y los plazos que manejan en Boca son claros: ni un minuto más en lo que resta del 2026.
Mientras Bareiro mira el calendario, la enfermería xeneize tampoco para. Tomás Aranda se fracturó el peroné derecho en la práctica del miércoles y estará fuera de combate al menos tres meses. Para ese hueco, la casa sacó un as de la manga: Lautaro Bianco, el 10 de la reserva, moronero, rápido y con una gambeta que ya le viene pidiendo pista hace rato.
Mercado cerrado y preguntas abiertas
Desde el entorno de Boca confirmaron que no habrá movimientos para buscar reemplazante. Y para el ataque, el único refuerzo fue Enner Valencia (Superman), de 36 años, que carga con la mochila de hacer goles por dos. Hasta acá, los nombres de la enfermería y los del libro de pases.
- Bareiro: cirugía el martes 1 de septiembre, regreso en la pretemporada 2027.
- Aranda: fractura de peroné derecho, tres meses afuera.
- Bianco: sube de la reserva, con perfil veloz y llegada desde afuera del área.
- Valencia: única incorporación para el frente de ataque.
- Sin más refuerzos en el mercado, según fuentes del club.
Así están las cosas en La Ribera: dos menos, un pibe que se prueba y un veterano que llega con la calculadora prendida. La pregunta cae de maduro: ¿alcanza con Bianco y Valencia para tapar los agujeros que dejó el paraguayo, o en diciembre nos vamos a acordar de esta ventana de pases con un nudo en la garganta? Para los hinchas de River, en tanto, queda el consuelo de siempre: miren y aprendan, que a veces del otro lado de la General Paz también las pasan mal.
