Argentina acarició el oro y se lo dejó al arco: ahora o nunca, desde los doce pasos
La Selección Sub de Placente tuvo el gol en los pies de Jainikoski, un palo y varias corridas de Tulián y Domínguez, pero no pudo quebrar a un Paraguay que terminó con diez por la expulsión de Thiago Fernández. La medalla dorada se define esta noche en los penales.
El Estadio Marcelo Bielsa se quedó con las ganas del grito. Argentina empató 0-0 con Paraguay en la final del fútbol masculino de los Juegos Suramericanos y ahora se jugó el oro entero en una tanda de penales que, al cierre de esta crónica, todavía no se había disputado. Sí se sabe: la medalla dorada queda en manos de quien tenga más sangre fría desde los doce pasos. Y se sabe otra cosa: el que más la buscó durante los noventa minutos fue el equipo de Diego Placente.
Porque el seleccionado argentino se comió la cancha en el segundo tiempo, aunque sin premio. Dos cambios le cambiaron la cara al equipo: entraron Ramiro Tulián (el motor) y Facundo Jainikoski (el 9 que pide confianza), y a partir de ahí Paraguay empezó a retroceder. La primera clara fue una pared por la izquierda que Tulián le sirvió a Jainikoski: definición cruzada, apenas desviada. La segunda fue la que duele: Jainikoski recibió de cara al arco y la estrelló contra el palo. Como para no dormirse dos noches seguidas.
Paraguay sobrevivió como pudo
El conjunto de Antolín Alcaraz llegó a la final con el libreto de siempre: defender en bloque, esperar y picar rápido. En el primer tiempo se animó con una volea de Pedro Zarza que pasó cerca y lastimó las manos de Leguizamón, y en el complemento respondió con una corrida de Zarza que dejó por la espalda a Junior Gamarra: su remate de primera encontró bien parado al arquero argentino. Después, con uno menos por la expulsión de Thiago Fernández (doble amarilla), se abrazó al 0-0 como si fuera un gol propio.
En la primera mitad, el partido se había picantizado con cruces entre Subiabre, Gamarra y el propio Leguizamón, todos amonestados antes del descanso. Domínguez había tenido la más clara para los argentinos, pero Leonardo Sosa se la tapó en el momento justo. Fue 0-0 con piernas duras y temperatura alta, como tiene que ser una final.
- Argentina jugó en Rosario su primera final de los Suramericanos desde 2014.
- El Sub de Placente venía de ganarle 1-0 a Uruguay, empatar 1-1 con Venezuela y dejar afuera a Perú con un gol de Santiago Espíndola.
- Paraguay había derrotado a Chile en semis y arrastraba un 2-1 a favor en el cruce del Grupo B.
- Perú se subió al podio tras vencer 2-1 a Chile y se quedó con la medalla de bronce.
El camino argentino hasta acá no fue un colchón de rosas: victoria 1-0 ante Uruguay, empate 1-1 con Venezuela (avanzó por diferencia de gol) y el 1-0 sobre Perú en semis con tanto de Espíndola. Nada fácil, nada regalado. Por eso duele tanto el palo de Jainikoski: el equipo empujó, mereció un poquito más y se va a los penales con la mochila del casi.
Ahora, a esperar que la pelota quieta bendiga al que más buscó. La Selección, que dejó todo menos el gol, tiene esta noche la chance de devolverle una sonrisa al hincha que viajó a Rosario a empujar. Mientras tanto, la chicana para el rival de la próxima fecha va de regalo: cuando se juega una final con uno menos y se termina pidiendo el cierre, algo de la historia ya se ganó.
