ARCA lanzó un recibo de sueldo digital que se completa solo para el personal de casas particulares
La Agencia de Recaudación y Control Aduanero puso en marcha el "Recibo Asistido", una herramienta que arma en forma automática la liquidación mensual del servicio doméstico, aunque los especialistas aclaran que la carga sobre el contrato sigue siendo de quien contrata
La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), ex AFIP, habilitó una nueva herramienta dentro del sistema online de Personal de Casas Particulares que promete cambiar la dinámica mensual entre empleadores y trabajadores del régimen doméstico. Se trata del "Recibo Asistido", una funcionalidad que genera automáticamente el recibo de sueldo del mes con los datos que el organismo ya tiene cargados en sus registros, según informó el propio ente recaudador en su sitio web.
Cómo funciona paso a paso
El procedimiento arranca cuando la persona empleadora ingresa al portal de ARCA con Clave Fiscal nivel 2 o superior y selecciona al trabajador registrado. A partir de allí, debe optar por la opción "Generar recibo de sueldo" e indicar el período a liquidar, la modalidad de contratación, la remuneración pactada y la cantidad de horas trabajadas en el mes. Con esos cuatro datos, el sistema arma la liquidación en pantalla, con todos los conceptos que corresponden por la normativa laboral vigente, y deja la nómina abierta para su revisión.
Una de las particularidades del nuevo mecanismo es que el empleador puede aceptar o rechazar cada uno de los importes sugeridos. En caso de no estar de acuerdo con algún valor, la herramienta le permite editarlo y cargar manualmente el monto que considere correcto, o bien sumar conceptos adicionales desde un menú con opciones predefinidas. Una vez confirmados todos los rubros, el sistema emite el comprobante final.
- Ingreso al sitio de ARCA con Clave Fiscal nivel 2 o superior.
- Selección del trabajador dentro del servicio Personal de Casas Particulares.
- Elección de la opción "Generar recibo de sueldo".
- Carga del período, la modalidad, el sueldo y las horas trabajadas del mes.
- Revisión de los importes que el sistema propone en forma automática.
- Aceptación, edición o rechazo de cada concepto, con la posibilidad de sumar ítems adicionales.
- Confirmación final y emisión del comprobante.
“La asistencia del sistema no libera al empleador de la obligación de verificar y corregir los importes cuando corresponda, ni de informar todos los conceptos que integran la liquidación. La responsabilidad sigue siendo del empleador”Sebastián Domínguez, tributarista
El especialista consultado por este medio insistió en que la automatización es una ayuda, pero no reemplaza al control humano. "Quien firma el recibo sigue siendo el dueño de casa", resumió Domínguez, al remarcar que un error en la carga inicial puede trasladarse a la liquidación si no se revisa cada renglón antes de aceptar.
Un cambio que se inscribe en la tendencia al recibo electrónico
La novedad se conoce en un contexto en el que el recibo de sueldo digital ya es obligatorio para los trabajadores registrados del régimen general desde el 1 de junio de este año, según la normativa que impulsó el propio ente recaudador. Con el Recibo Asistido, ARCA extiende esa lógica al personal doméstico, un segmento históricamente acostumbrado al soporte en papel y a la liquidación manual, y apunta a simplificar la gestión mensual tanto para quien contrata como para quien presta el servicio.
En la práctica, el sistema promete reducir el tiempo que los empleadores destinan a calcular retenciones, aportes y contribuciones cada mes, ya que esos cálculos se resuelven en forma automática a partir de los datos cargados. Sin embargo, la herramienta no exime de la obligación de conservar el comprobante ni de entregarlo al trabajador dentro de los plazos legales, un punto que los especialistas recomiendan no perder de vista al momento de implementar el cambio. Frente a un escenario en el que las cargas sociales sobre el servicio doméstico crecen año tras año y se acercan a la media nacional del régimen general, la pregunta que queda abierta es si el peso de la transición tecnológica recaerá, como hasta ahora, sobre los empleadores o si el Estado terminará asumiendo parte del costo administrativo que implica la adaptación al nuevo sistema.
