Aplastante: PSG le ganó 4-2 al Manchester City en el Etihad y se subió a la pelea grande de la Champions
El equipo de Luis Enrique lo definió en quince minutos, lo aguantó con el descuento de Haaland y de paso le dejó un dolor de cabeza al conjunto inglés, que no levanta cabeza ni dentro ni fuera de la cancha.
Doy el resultado y la jugada que lo cambió todo: el PSG liquidó al Manchester City 4-2 en el Etihad y, de yapa, avisó que va por todo otra vez en la Champions. Lo dijo en los primeros quince minutos del partido, cuando el conjunto parisino pasó por encima de un rival desconocido, sin reacción y sin respuestas. Tres goles en esa ráfaga, todos de diferentes estilos, y al conjunto inglés se le terminó el partido antes del descanso.
El primer tanto fue una corrida de área a área de Désiré Doué (el pibe que cada vez pesa más), el segundo llegó por un cabezazo letal de Ousmane Dembélé (Dembélé, siempre Dembélé, cuando aparece no perdona) y el tercero lo firmó Vitinha con un remate cruzado que dejó sin chances a un arquero que ya no sabía dónde meterse. Tres a cero antes del vestuario y la historia parecía escrita. Pero esto es Champions y todo se sabe dar vuelta hasta que el árbitro pita el final.
Haaland avisó, pero no alcanzó
Manchester City salió con otra cara en el complemento y encontró en Erling Haaland (el noruego, qué jugador) al faro que necesitó. El descuento llegó rápido y por un instante se prendió la ilusión en las tribunas inglesas. Pero a los pocos minutos apareció Maghnes Akliouche, que no es nombre habitual en estas listas pero ya tiene su lugar en el manual del PSG: picó al espacio, definió con clase y devolvió la diferencia a tres tantos. Haaland volvió a marcar para cerrar el 4-2, suma así 61 goles en 60 partidos de Champions y demuestra que, al menos individualmente, el City tiene un nueve de temer. El problema es que al lado del nueve no aparece casi nadie.
El contexto del Manchester City ayuda poco: el club atraviesa un momento complicado por el proceso judicial vinculado a presuntas irregularidades financieras. Puede sonar a excusa, pero también explica por qué el equipo parece un aparato desarmado, sin la energía de otros años. Guardiola, que es muy buen entrenador, tiene material humano exquisite pero anda perdido. Acá, en apenas dos fechas, PSG llega como bicampeón y lo ratifica en la cancha: intensidad en presión, circulación rápida, definición efectiva. Ese es el PSG que quiere su tricampeonato. El City, en cambio, ya quedó a tres goles en el marcador y no encuentra reacción como local. La Champions nueva, con su fase de liga y tabla única, no perdona a los equipos que arrancan dormidos. El PSG suma puntos importantes y se acomoda arriba; el City, por ahora, pregunta sin respuestas. Veremos qué pasa en la próxima fecha, porque al Granada le toca recibir al City y, con todo respeto, los españoles van a querer aprovechar el momento de debilidad del conjunto inglés. Chicana amable para el rival que viene: no se confíen, muchachos, que aún la Champions es larga y el PSG ya demostró que no regala nada.
