Almacenes bonaerenses: los clientes compran menos unidades y migran a marcas más baratas
La entidad que agrupa a los comercios de proximidad de la Provincia sostuvo que alrededor del 40% del ingreso se destina a servicios, transporte y salud antes de la primera compra de alimentos. Las primeras marcas perdieron terreno frente a opciones de menor precio y algunos negocios recurren a fraccionamiento para sostener ventas.
En los almacenes de barrio de la Provincia de Buenos Aires, la decisión de compra comienza mucho antes de que el cliente cruce la puerta. El boleto de colectivo, la cuota de la cobertura de salud privada, el gas y la luz se llevan una porción del sueldo que, según la Federación de Almaceneros de la Provincia de Buenos Aires, ronda el 40% del ingreso mensual. El dato fue difundido por el vicepresidente de la entidad, Fernando Savore, durante una recorrida por locales del sector: "Todos hablan de un 40%", indicó, y completó la lectura con una frase que sintetiza el cuadro de situación: "Solo el 60 queda para vivir".
Compras más chicas y comparación de precios dentro de la góndola
Ese margen más estrecho se refleja de manera directa en el volumen de las adquisiciones. "La gente compra lo justo y necesario", describió Savore, y agregó que los consumidores ya no solo reducen las unidades por visita: también cotejan valores dentro de una misma gandola y optan por alternativas más económicas cuando la diferencia es significativa. La comparación con el año anterior muestra un cuadro más deteriorado: a igual período de 2024, los almacenes registraban compras promedio con mayor cantidad de artículos por ticket, mientras que en la actualidad predominan las visitas con menos productos y de menor precio unitario, en línea con la pérdida de poder adquisitivo que afectan a los hogares de ingresos medios y bajos del Área Metropolitana de Buenos Aires.
Marcas PYME y fraccionamiento: las estrategias del mostrador
En el segmento de alimentos de consumo masivo, las marcas de empresas pequeñas y medianas ganaron espacio frente a las primeras marcas. Savore describió el fenómeno con una imagen concreta: "Las tres cuartas partes de la gandola de galletitas son empresas PYME". Las diferencias de precio resultan significativas en productos básicos de la canasta: un pan lactal de 600 gramos de primera marca se comercializa en torno a los 6.000 pesos, mientras que la versión de marca PYME se consigue por alrededor de 3.000 pesos. En fideos, la brecha se repite: una primera marca llega a 4.000 pesos, frente a 1.200 pesos de una opción alternativa.
- Pan lactal de 600 gramos: 6.000 pesos la primera marca, 3.000 pesos la versión PYME.
- Fideos: 4.000 pesos la primera marca, 1.200 pesos la alternativa.
- Leche: el litro se vende por encima de los 2.000 pesos, con un aumento del 4% en el último mes, según la Federación.
- Cereales: la caja de marca tradicional ronda los 8.000 pesos, mientras que el mismo gramaje fraccionado en el local baja a 3.000 pesos.
- Avena: la versión envasada en el almacén se ofrece a 2.000 pesos, frente a cajas de marcas conocidas que se ubican cerca de los 5.000 pesos.
“La gente compra lo justo y necesario.”Fernando Savore, vicepresidente de la Federación de Almaceneros de la Provincia de Buenos Aires
Ante este escenario, varios almacenes encontraron una vía para sostener el volumen de ventas: la compra de productos a granel y su fraccionamiento en el propio local en porciones equivalentes a las de caja. Un cereal de marca tradicional en su presentación estándar cuesta alrededor de 8.000 pesos; envasado en el comercio, el mismo gramaje desciende a 3.000 pesos. Con la avena, la mecánica resulta idéntica: la versión fraccionada en el almacén se ofrece a 2.000 pesos, frente a cajas de marcas reconocidas que rondan los 5.000 pesos. La diferencia entre lo que se cobra en gandola y lo que paga el consumidor al regresar a su hogar con un paquete sin marca líder describe, según los almaceneros, el nuevo equilibrio del comercio de proximidad.
Lácteos, inflación más lenta y manejo de stock
En el segmento de lácteos, los precios volvieron a moverse al alza en las últimas semanas. "El mes pasado tuvimos un aumento de un 4% en lo que es lácteos", señaló el dirigente, y precisó que el litro de leche ya se vende por encima de los 2.000 pesos. De todos modos, el ritmo general de incrementos muestra un cambio respecto del año anterior: con una dinámica de precios más atenuada, los almacenes dejaron de acumular mercadería como cobertura ante las remarcaciones diarias que caracterizaron a 2024. El dato contrasta con la media nacional de inflación, que según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) se ubicó en torno al 2% mensual en los últimos relevamientos, por debajo de los picos del año previo. "Depósito no necesito tener", completó Savore, en referencia a la nueva forma de administrar el stock por parte de los comerciantes barriales. La descripción fue interrumpida en el material de origen antes de su cierre.
