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Jueves, 15 de octubre de 2026
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A Messi lo querían dejar libre por flaco y la historia les terminó dando un cachetazo con 672 goles

Salieron a luz tres informes del Barcelona de 2000, cuando Lionel tenía 13 años y pesaba menos que la carpeta del club. Uno de los formadores pidió no ficharlo; otro lo comparó con Maradona. El resto es historia conocida y una servilleta firmada por Rexach.

Por Pablo CarreñoDeportes · · hace 1 h
A Messi lo querían dejar libre por flaco y la historia les terminó dando un cachetazo con 672 goles

Leo ganó el debate antes de empezar a jugarlo. Hace 26 años, cuando Lionel Messi (la Pulga) bajó del avión en Barcelona con 13 pirulos, 142 centímetros de altura y una mochila con sueños de chico rosarino, tres formadores del club se sentaron a evaluarlo. Y lo que escribieron en sus informes acaba de ver la luz. El resultado fue un empate técnico: uno dijo no, otro dijo ya, y el tercero dijo casi todo sí pero con un asterisco gigante que decía flaco.

Lo más jugoso del archivo no es lo que recomendaron, sino cómo lo dijeron. El informe negativo fue lapidario: Considero que es un jugador de una calidad técnica indiscutible, pero su limitación física le impide poder competir ahora mismo en su categoría. Y remató con mayúsculas y subrayado, a la española, como dejando constancia de que la suya era la posta: CREO QUE NO S'HA DE FICHAR. Recomendación de su médico: volver a probarlo en un par de años, cuando crezca. Como si la grandeza de Messi fuera un tema de contextura y no de cabeza.

La otra pluma lo bancó y lo puso a la altura del Diez

“Salvando las distancias, es un Maradona (pequeño de edad). Yo lo ficharía, tiene que ir a mucho más. Ya veremos su evolución.”Informe de un formador del Barcelona, otoño de 2000

El segundo formador no se guardó nada. Salvando las distancias, tiró la comparación que todavía hoy suena a disparate leído en frío: es un Maradona (pequeño de edad). Yo lo ficharía, tiene que ir a mucho más. Ya veremos su evolución. Quince palabras y un aprobado con honores. El tipo vio lo mismo que hoy ven millones, pero 26 años antes y en una carpeta.

El tercer informe fue el más moderado, el del equilibrio y los matices. Reconoció el pase, el dribbling, la visión y la agilidad, y remató lo mismo que el primero: físicamente no estaba a la altura de los chicos de su categoría. O sea, los tres vieron a un crack en miniatura y solo uno se animó a firmar el cheque.

La servilleta de Rexach, el papel que tapó todo

El resto ya es patrimonio del fútbol. El 14 de diciembre de 2000, Carles Rexach, secretario técnico por entonces, firmó el compromiso de incorporarlo en una servilleta de bar. Literalmente en papel Tissue. Y lo hizo a su pesar, mejor dicho, a pesar de algunas opiniones en contra, como dejó escrito él mismo en ese compromiso improvisado. Aquella servilleta le tapó la boca a los informes y le abrió la puerta a todo lo que vino después.

El último cachetazo fue a los que dudaron

El mejor desquite de Messi fue no contestarles nunca. Se limitó a jugar. Terminó siendo el máximo goleador histórico del club, superó cualquier lectura del formador que lo comparó con Maradona y, sobre todo, dejó en ridículo al que pidió dejarlo libre para que se llenara de músculos. La complexión física de hoy preocupa a los rivales del próximo fin de semana, no en una prueba de inferiores en La Masía. Y ojo: cada vez que rescato un papel viejo de un club grande, me pregunto cuántos cracks parecidos estarán esperando la servilleta de alguien en algún escritorio. Probablemente más de los que se animan a firmarla.

De cara a lo que viene, y sin querer ser el menos humilde, a los rivales de la próxima fecha les dejo un consejo: no busquen en los archivos de 2000 el argumento para frenar a esta generación. Salió mal la última vez que alguien confió en un informe viejo contra un Messi que ya había aprendido a callar bocas con la pelota.

PC

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