A 200 kilómetros de Buenos Aires, un pueblo de calles de tierra cumple 150 años entre libros y campo
Pardo, en el partido de Las Flores, festeja el aniversario de su estación de tren con desfile gaucho, baile popular y almuerzo criollo. Ahí veranearon Borges, Bioy Casares y Silvina Ocampo, y ahí se escribió parte de la literatura argentina del siglo XX.
Llegué a Pardo una mañana de septiembre y lo primero que sentí fue el silencio. Son apenas unas pocas cuadras de calles de tierra bordeadas por eucaliptos y paraísos, con nombres de árboles en cada esquina, y un horizonte abierto de campos verdes que parece no terminarse nunca. Ahí, a unos 200 kilómetros de Buenos Aires, sobre la Ruta Nacional 3, este paraje rural del partido de Las Flores se prepara para festejar los 150 años de la llegada del primer tren, aquel 18 de septiembre de 1876, cuando el pueblo empezó a existir alrededor de la estación del ferrocarril.
Cómo se llega: desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se toma la Ruta Nacional 3 hacia el sur, se pasa Azul y Las Flores, y a unos 30 kilómetros se dobla en el acceso señalizado hacia Pardo. El viaje en auto lleva alrededor de tres horas, dependiendo del tráfico. Cuánto cuesta: no hay peajes significativos en el tramo y la nafta ronda los 1.200 a 1.500 pesos para un tanque promedio. Una vez en el pueblo, todo se recorre caminando.
Un pasado literario que huele a eucaliptus y a tinta
La historia de Pardo está atada desde 1835 a la familia Bioy, cuando Juan Bautista Bioy, inmigrante francés, le compró un campo a Lino Pardo y fundó la estancia Rincón Viejo. Junto al camino que después sería la Ruta 3 abrió también una pulpería, que era el punto de encuentro de toda la zona. Décadas más tarde, su nieto Adolfo Bioy Casares empezó a pasar los veranos allí junto a Silvina Ocampo, y Jorge Luis Borges llegaba de visita, igual que Victoria Ocampo, fundadora de la revista Sur.
De esos veraneos salieron collaborations que dejaron huella en la literatura argentina. Bioy escribió en Rincón Viejo La invención de Morel, publicada en 1940. Borges menciona la estancia en su cuento El Sur. Silvina Ocampo, que hasta entonces se dedicaba sobre todo a la pintura, arrancó a escribir en Pardo; ese ambiente rural aparece en Viaje olvidado (1937) y en Autobiografía de Irene (1948). Además, Borges y Bioy firmaron juntos, bajo los seudónimos H. Bustos Domecq y B. Suárez Lynch, una obra de literatura fantástica y policial que sigue siendo referencia entre los lectores del género.
- Museo Biblioteca Adolfo Bioy Casares: funciona en el edificio de la vieja estación del ferrocarril, con fotografías, libros, documentos y objetos del escritor. Se pueden ver los registros del casamiento de Bioy y Silvina Ocampo, celebrado en Las Flores en enero de 1940.
- Iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro: construida en 1892 y vinculada a la familia Bioy, es el edificio más antiguo del pueblo.
- Escuela que lleva el nombre del abuelo del escritor: una escuela rural de pocas aulas, testigo de las generaciones que crecieron en Pardo.
- Club Unión Deportiva: la institución social del pueblo, donde se organizan peñas y eventos comunitarios.
- Calle de los nombres de árboles: un recorrido a pie por las calles tranquilas que homenajean la flora del lugar.
Dónde comer, dónde dormir y qué hacer
La oferta de alojamiento y gastronomía es chica, pero crece de a poco. El bar-pulpería La Vieza Estación, instalado en el predio de una antigua estación de servicio, abre fines de semana y feriados: en invierno ofrece comidas de olla, en verano se pasa a la parrilla, y hay opciones vegetarianas. Tiene además cuatro cabañas y acaba de sumar un camping con parador para motorhomes que incluye descarga de aguas negras y grises, algo todavía poco común en pueblos de esta escala. El Proyecto Yamay complementa la visita con cabalgatas por los campos y salidas de observación de fauna, ideales para meterse de lleno en el paisaje.
Cuánto cuesta comer y dormir: un plato principal en La Vieja Estación ronda los 5.000 a 7.000 pesos, y el alojamiento en cabaña para dos personas por noche se mueve en el orden de los 20.000 a 30.000 pesos, según la temporada y los servicios incluidos. Las cabalgatas y actividades del Proyecto Yamay se contratan en el momento y conviene reservar por WhatsApp antes de llegar.
Los 150 años: festejo popular con bajada a la tierra
El aniversario se festeja el fin de semana del 19 y 20 de septiembre con desfile gaucho por la calle principal, baile popular a la noche y un almuerzo criollo con asado, empanadas y pastelitos. La entrada es libre y gratuita, y la propuesta apunta a juntarse con vecinos de Las Flores, de Azul y de toda la zona que quieran sumarse a celebrar la historia del pueblo.
Antes de irme me senté un rato en el banco de la plaza, mirando cómo el viento movía las copas de los eucaliptos. Le pregunté a Doña Marta Pereyra, dueña de La Vieja Estación, qué le recomendaba a alguien que nunca hubiera pisado Pardo. Se rió y me dijo, con ese tono campechano de la gente de campo: Que vengan sin apuro, que se sienten a tomar un mate en la plaza, que se pierdan por las calles leyendo los nombres de los árboles, y que paren en la estación a ver los libros de Bioy. Después, si les queda el cuerpo, que se coman un guiso en el bar y que se queden a dormir para ver el cielo de noche, que acá las estrellas todavía se ven como antes.
